Así también podía un hombre ganar honor -o algo mucho más grande- en tiempos antiguos. A pesar de las historias tan conocidas de "valientes Caballeros" que logran matar Dragones, en esta se ve cómo tendría que haber sido todo siempre.
Cierto día, un Dragón que volaba de regreso a su hogar, se encontró en medio de una gran tormenta. El viento aullaba y la lluvia caía con tanta fuerza que incluso los Robles más resistentes eran derribados como si fueran simples hierbas. A pesar de su gran tamaño, el Dragón era sacudido de todas direcciones y terminó perdiendo su rumbo en la oscuridad. En vano intentó y volvió a intentar volar sobre la tormenta, luchando con todas sus fuerzas contra los elementos. Pero al final, vencido por el cansancio, cayó rendido al suelo.
Mientras yacía inconsciente en el lodo, un campesino que vivía en una humilde choza cercana pasó cerca de él. A la vista del monstruo, que permanecía tan inmóvil como si estuviera muerto, ese hombre, llamado Lucas, sintió compasión por él. Se aproximó al cuerpo aparentemente inerte y vio que el Dragón aún estaba vivo. Con ayuda de su Caballo llevó al Dragón hacia un anexo de su choza que servía como granero. Hizo entonces que el Dragón estuviera cómodo, cubierto con una frazada, y corrió hacia la casa a pedirle a su esposa que preparara algo caliente. Ella se oponía.
"Estás loco si quieres darle refugio y comida a semejante bestia. Harías mejor en matarlo; el Rey nos daría una recompensa por su piel".
"Silencio, mujer" -le replicó Lucas. "El Dragón está débil y enfermo; y no es de Cristianos negar ayuda a los enfermos, sea de la clase que sean".
"¡No seas estúpido!", exclamó su esposa. "Esta Criatura no es Cristiana, ni siquiera es un hombre. Te comerá en cuanto se recupere".
Ignorando las advertencias de ella, el dedicado campesino siguió cuidando y dando de comer al Dragón. Como resultado de sus esfuerzos, el Dragón pronto estuvo mejor y agradeció al campesino por haberlo salvado.
"No hay nada que agradecer" -respondió el buen hombre. "Todos somos Criaturas de Dios".
"Incluso así, muchos en tu lugar me habrían matado y vendido mi piel, pues es muy valiosa".
"Cualquiera que se aprovecha de un desvalido tiene que ser muy malo. Tal actitud no corresponde a un Caballero" -Respondió ahora el campesino.
Escuchando esto, la esposa, que estaba en la puerta, comenzó a reír.
"¡Miren al tonto, dándose los aires de un Caballero cuando es tan pobre! No hablarás de ese modo cuando los recaudadores vengan a llevarse nuestro Caballo porque no pagaste los impuestos".
"Es honor y no riquezas, lo que hace de una persona un Caballero" -Dijo Lucas en voz baja.
Sin embargo el Dragón los oyó, y viendo que el campesino era tan pobre le ofreció una recompensa para resolver su situación.
"No rechazaría algo de oro, pues el recaudador vendrá pronto y no tengo nada con qué pagarle. Pero no te ayudé pensando en eso, amigo". -Dijo el hombre.
"Lo sé, pero ahora que estoy lo suficientemente fuerte para volar a mi cueva, ven conmigo y elige lo que desees". Lucas subió a la espalda del Dragón, pero la mujer le rogó que no confiara en él.
"Cuando estés en el medio del bosque, él te comerá", -se quejó. -"Y yo quedaré sola".
El Dragón llevó al campesino hacia su cueva y allí lo entretuvo por tres días. Cuando le llegó el tiempo de volver a casa, la Criatura llenó un gran saco de oro y piedras preciosas en su espalda como obsequio para su benefactor, y transportó a Lucas de vuelta a su choza.
"Ven a verme cada vez que tengas un problema" -Le dijo el Dragón al despedirse.
Lucas encontró a su esposa con traje de viuda, pues ella lo creía muerto. Con los regalos del Dragón ambos pudieron comprar una hermosa granja con muchos animales, pero la mujer comenzó a ser más pretenciosa, y un día le habló así a su marido.
"Si tuviéramos un poco más de dinero, podríamos comprar un buen terreno y tener empleados que trabajen allí; entonces, cuando tuviéramos un hijo él podría ser nombrado Caballero. ¿Por qué no le pides al Dragón un poco más de oro?" Lucas se rehusó, pero finalmente tuvo que acceder y fue a ver al Dragón. La buena Criatura consideró todo eso una buena idea, y estuvo feliz de poder ayudar a su amigo una vez más. Pero casi un año después la esposa volvió a pedir.
"Si pudiéramos comprar un castillo y algunas aldeas, seríamos Conde y Condesa". Lucas, cansado de las exigencias de su esposa, fue nuevamente a ver al Dragón en su cueva; y éste último accedió a su deseo. El matrimonio obtuvo un ducado.
No mucho tiempo después, sin embargo, la nueva Duquesa vio a la Reina llegando en su carroza dorada, vistiendo sedas, y luciendo joyas maravillosas.
Con sus ojos cargados de ambición, le dijo a Lucas.
"Mi buen Lucas, se me ocurrió que cuando tengamos un hijo, si hay una guerra él tendrá que ir al frente de su ejército, y podría morir en combate. Sería mucho mejor si fuéramos monarcas de modo que nuestro hijo corriera menos peligro. Tu amigo Dragón nos concederá ese deseo".
"No digas tonterías" -respondió él. Su esposa lloró y lo amenazó tanto que finalmente Lucas decidió visitar otra vez al Dragón, quien lo recibió como a un hermano.
"Amigo" -dijo el Dragón después de oír su historia. -"Tu esposa es demasiado ambiciosa. Nunca te dejará en paz. Nunca tendrá suficientes riquezas porque siempre verá y deseará más, pero yo tengo la solución. Ven a la cueva".
Y el Dragón condujo a su huésped a una cómoda habitación donde bellas jóvenes cantaban y bailaban.
"Ahora eres mi prisionero. Estas mujeres serán tu compañía y cuidarán de cumplir todas tus órdenes; pues también son mis esclavas; no podrás abandonar la cueva si no es conmigo y no volverás al lado de tu esposa".
Desde entonces, el buen campesino vivió feliz con el Dragón y las damas. En cuanto a la esposa de Lucas, tuvo que vestir de luto, convencida de que su marido finalmente había sido devorado por el Dragón, tal como ella había pensado al principio.
viernes, 13 de mayo de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
Un Día del Animal, pero Mitológico
Casi termina el Día del Animal, y no quería dejarlo pasar sin mencionar a los que más representan cada país. Algunos, además de eso, tienen su contraparte en un plano más allá de lo físico.
Albania - Águila, León, Dragón.
Alemania - Águila.
Angola - Fragata magnífica.
Antigua y Barbuda - Ballena azul.
Argelia - Fenec.
Argentina - Hornero.
Armenia - Águila, Dragón.
Australia - Canguro, Emú, Koala.
Austria - Águila negra.
Bahamas - Aguja azul, Flamenco.
Bangladesh - Tigre de Bengala, Urraca Robin Oriental, Hilsa, Delfín del Ganges.
Bielorrusia - Bisonte.
Bolivia - Cóndor.
Botswana - Cebra.
Bulgaria - León.
Bután - Takin.
Camboya - Kuprey.
Canadá - Castor.
Chile - Cóndor, Huemul.
China - Panda gigante.
Colombia - Cóndor.
Corea del Sur - Tigre.
Costa de Marfil - Elefante africano.
Cuba - Tocororo.
Dinamarca - Ardilla.
Ecuador - Cóndor.
El Salvador - Torogoz.
España - Toro, León rampante, Lince Ibérico.
Estados Unidos - Águila calva.
Estonia - Golondrina.
Filipinas - Carabao.
Finlandia - Oso pardo.
Francia - Gallo.
Guatemala - Quetzal.
Haití - Trogón de la Española.
Honduras - Ciervo de cola blanca.
India - Tigre de Bengala, Pavo real.
Irlanda - Ciervo.
Islandia - Halcón gerifalte.
Italia - Lobo europeo.
Malta - Roquero rojo.
México - Águila real.
Moldavia - Uro.
Namibia - Oryx.
Nepal - Vaca.
Nueva Zelanda - Kiwi.
Países Bajos - León.
Panamá - Aguila Harpía.
Pakistán - Marjor.
Perú – Vicuña, Gallito de las rocas.
Polonia - Pigargo europeo.
Portugal - Gallo.
Reino Unido - Zorro rojo.
República Dominicana - Cigüa palmera.
Rumania - Lince.
Rusia - Oso.
San Cristóbal y Nieves - Cercopiteco verde africano.
Singapur - León.
Sri Lanka - León.
Sudáfrica - Antílope.
Suecia - Alce, Mirlo.
Tailandia - Elefante asiático.
Turquía - Lobo gris.
Venezuela - Turpial.
Vietnam - Búfalo asiático.
Pero como este es un lugar para criaturas de leyenda, dejo la lista de los más conocidos actualmente:
Además de Basiliscos, Mantícoras, Pegasos, Sirenas, Unicornios, etc., tenemos Aves: Alicanto, Aosaginohi, Ave trípeda, Basan, Bennu, Chakor, Chickcharnie, Chonchón, Cocatriz, Coo, Deñ, Ethon, Fenghuang, Fénix, Garudá, Hamsa, Hræsvelgr, Hugin y Munin, Hábrók, Mandao, Pajaro hueco, Pouakai, Pájaro diablo, Pájaros del Estínfalo, Raiquén, Roc, Turul, Veðrfölnir, Víðópnir, Wirapuru, Zhar-Ptitsa, Ziz.
Bovinos mitológicos: Apis, Auðumbla, Camahueto, Surabhi.
Dioses animales: Hathor, Mnevis.
Dragones: Balaur, Behemot, Cuélebre, Dragón de brosno, Dragón de la Cólquida,
Dragón galés, Dragón heráldico, Dragón japonés, Herensuge, Hidra de Lerna, Ladón, Lindworm, Lotan, Marraco, Níðhöggr, Sirrush, Tarasca, Valá, Vritrá, Zahhak, Zilant.
Perros mitológicos: Argos, Cadejo, Cerbero, Garm, Hellhound, Hōkō, Huargo, Huehuecóyotl, Laelaps, Ortro, Perro de La Pastora, Perros de Fu, Pesanta, Sabueso del Ulster, Saramá, Sirio, Tanuki, Trehuaco.
Reptiles mitológicos: Lagarto de la Malena, Lluhay, Tatzelwurm, Uróboros, Vilpoñi.
De Wikipedia.
Albania - Águila, León, Dragón.
Alemania - Águila.
Angola - Fragata magnífica.
Antigua y Barbuda - Ballena azul.
Argelia - Fenec.
Argentina - Hornero.
Armenia - Águila, Dragón.
Australia - Canguro, Emú, Koala.
Austria - Águila negra.
Bahamas - Aguja azul, Flamenco.
Bangladesh - Tigre de Bengala, Urraca Robin Oriental, Hilsa, Delfín del Ganges.
Bielorrusia - Bisonte.
Bolivia - Cóndor.
Botswana - Cebra.
Bulgaria - León.
Bután - Takin.
Camboya - Kuprey.
Canadá - Castor.
Chile - Cóndor, Huemul.
China - Panda gigante.
Colombia - Cóndor.
Corea del Sur - Tigre.
Costa de Marfil - Elefante africano.
Cuba - Tocororo.
Dinamarca - Ardilla.
Ecuador - Cóndor.
El Salvador - Torogoz.
España - Toro, León rampante, Lince Ibérico.
Estados Unidos - Águila calva.
Estonia - Golondrina.
Filipinas - Carabao.
Finlandia - Oso pardo.
Francia - Gallo.
Guatemala - Quetzal.
Haití - Trogón de la Española.
Honduras - Ciervo de cola blanca.
India - Tigre de Bengala, Pavo real.
Irlanda - Ciervo.
Islandia - Halcón gerifalte.
Italia - Lobo europeo.
Malta - Roquero rojo.
México - Águila real.
Moldavia - Uro.
Namibia - Oryx.
Nepal - Vaca.
Nueva Zelanda - Kiwi.
Países Bajos - León.
Panamá - Aguila Harpía.
Pakistán - Marjor.
Perú – Vicuña, Gallito de las rocas.
Polonia - Pigargo europeo.
Portugal - Gallo.
Reino Unido - Zorro rojo.
República Dominicana - Cigüa palmera.
Rumania - Lince.
Rusia - Oso.
San Cristóbal y Nieves - Cercopiteco verde africano.
Singapur - León.
Sri Lanka - León.
Sudáfrica - Antílope.
Suecia - Alce, Mirlo.
Tailandia - Elefante asiático.
Turquía - Lobo gris.
Venezuela - Turpial.
Vietnam - Búfalo asiático.
Pero como este es un lugar para criaturas de leyenda, dejo la lista de los más conocidos actualmente:
Además de Basiliscos, Mantícoras, Pegasos, Sirenas, Unicornios, etc., tenemos Aves: Alicanto, Aosaginohi, Ave trípeda, Basan, Bennu, Chakor, Chickcharnie, Chonchón, Cocatriz, Coo, Deñ, Ethon, Fenghuang, Fénix, Garudá, Hamsa, Hræsvelgr, Hugin y Munin, Hábrók, Mandao, Pajaro hueco, Pouakai, Pájaro diablo, Pájaros del Estínfalo, Raiquén, Roc, Turul, Veðrfölnir, Víðópnir, Wirapuru, Zhar-Ptitsa, Ziz.
Bovinos mitológicos: Apis, Auðumbla, Camahueto, Surabhi.
Dioses animales: Hathor, Mnevis.
Dragones: Balaur, Behemot, Cuélebre, Dragón de brosno, Dragón de la Cólquida,
Dragón galés, Dragón heráldico, Dragón japonés, Herensuge, Hidra de Lerna, Ladón, Lindworm, Lotan, Marraco, Níðhöggr, Sirrush, Tarasca, Valá, Vritrá, Zahhak, Zilant.
Perros mitológicos: Argos, Cadejo, Cerbero, Garm, Hellhound, Hōkō, Huargo, Huehuecóyotl, Laelaps, Ortro, Perro de La Pastora, Perros de Fu, Pesanta, Sabueso del Ulster, Saramá, Sirio, Tanuki, Trehuaco.
Reptiles mitológicos: Lagarto de la Malena, Lluhay, Tatzelwurm, Uróboros, Vilpoñi.
De Wikipedia.
sábado, 2 de abril de 2011
"Descendientes De Hadas Y Dragones"
Ojalá en otros tiempos hubieran entendido mejor a las Criaturas que ahora sólo pueden vivir en lugares como dibujos y libros. En esta historia al menos, una de esas maravillosas Criaturas -más exactamente un Dragón-, es honrado en un pequeño país asiático nada menos que como el padre, junto a un Hada, de todo un Pueblo. Lo que para ciertas tribus intenta explicar el origen refiriéndose a algún animal progenitor, en este caso incluye a uno mucho más noble y digno para tenerlo como antepasado nuestro.
Se dice pues, que miles de años atrás, el rey Duong Vuong, primer rey del país que gobernó un vasto territorio al sur llamado Xich Quy, contrajo matrimonio con Long Nu, hija de Than Lung (Dragón Sagrado), rey del Lago Dong Dinh. A causa del origen de Long Nu, a su hijo Sung Lam -más conocido como Lac Long Quan- se lo consideraba descendiente de Dragones.
Lac Long Quan, cuyo nombre significa Rey Dragón de la Tierra de Lac, tenía fuerza sobrehumana y gustaba de estar cerca del agua. Quan reinó sobre la Tribu Lac-Viet. De Lai, rey de una tribu del norte, visitó el territorio del sur con su hija Au Co.
Admirando el talento de Lac Long Quan, De Lai casó con él a su hija. Au Co quedó embarazada y al decimoséptimo día los cien huevos que habían salido se abrieron para dejar salir a la vida a otros tantos pequeños Dragones. Ahora, si bien Lac Long Quan tenía ya su familia, siempre extrañaba las costas y visitaba frecuentemente a su madre Long Nu, dejando a Au Co triste y sola.
Lac Long Quan le dijo entonces a su esposa: "Yo tengo linaje de Dragones; me gusta vivir a orillas del mar. Tú tienes linaje de Hada; a ti te gustan las tierras altas. Por lo tanto no podemos permanecer juntos... Será mejor separarnos ahora. Tú llevarás cincuenta de nuestros hijos a las Tierras Altas y yo llevaré a los otros cincuenta a las costas..."
Así que Lac Long Quan tomó cincuenta hijos, los guió hacia la playa y dividió el territorio para gobernarlo. Allí enseñó a los suyos las artes de la pesca y del tatuaje, de modo que si ellos iban al mar, los tatuajes podían protegerlos de animales marinos peligrosos. También les enseñó agricultura; les mostró cómo podían cocinar arroz en un tallo de bambú lleno de agua. Cuando estaba listo, el tallo se partía y se sacaba el arroz para comerlo.
Au Co llevó ella misma a cincuenta de sus hijos a las tierras donde vivirían desde entonces y también dividió el territorio para gobernarlo. A ellos les enseñó cómo criar animales y construír casas apropiadas para protegerse de las fieras.
Y aunque Lac Long Quan y Au Co estaban separados, él y su esposa acordaron: "A pesar de la distancia y la separación, debemos estar dispuestos el uno para el otro y prestarnos ayuda mutuamente en caso de necesidad. Nunca debemos romper nuestro vínculo".
Los hijos de Lac Long Quan y Au Co fueron así los primeros habitantes de Viet Nam, y por ello los vietnamitas de hoy son llamados "Descendientes de Hadas y Dragones".
Se dice pues, que miles de años atrás, el rey Duong Vuong, primer rey del país que gobernó un vasto territorio al sur llamado Xich Quy, contrajo matrimonio con Long Nu, hija de Than Lung (Dragón Sagrado), rey del Lago Dong Dinh. A causa del origen de Long Nu, a su hijo Sung Lam -más conocido como Lac Long Quan- se lo consideraba descendiente de Dragones.
Lac Long Quan, cuyo nombre significa Rey Dragón de la Tierra de Lac, tenía fuerza sobrehumana y gustaba de estar cerca del agua. Quan reinó sobre la Tribu Lac-Viet. De Lai, rey de una tribu del norte, visitó el territorio del sur con su hija Au Co.
Admirando el talento de Lac Long Quan, De Lai casó con él a su hija. Au Co quedó embarazada y al decimoséptimo día los cien huevos que habían salido se abrieron para dejar salir a la vida a otros tantos pequeños Dragones. Ahora, si bien Lac Long Quan tenía ya su familia, siempre extrañaba las costas y visitaba frecuentemente a su madre Long Nu, dejando a Au Co triste y sola.
Lac Long Quan le dijo entonces a su esposa: "Yo tengo linaje de Dragones; me gusta vivir a orillas del mar. Tú tienes linaje de Hada; a ti te gustan las tierras altas. Por lo tanto no podemos permanecer juntos... Será mejor separarnos ahora. Tú llevarás cincuenta de nuestros hijos a las Tierras Altas y yo llevaré a los otros cincuenta a las costas..."
Así que Lac Long Quan tomó cincuenta hijos, los guió hacia la playa y dividió el territorio para gobernarlo. Allí enseñó a los suyos las artes de la pesca y del tatuaje, de modo que si ellos iban al mar, los tatuajes podían protegerlos de animales marinos peligrosos. También les enseñó agricultura; les mostró cómo podían cocinar arroz en un tallo de bambú lleno de agua. Cuando estaba listo, el tallo se partía y se sacaba el arroz para comerlo.
Au Co llevó ella misma a cincuenta de sus hijos a las tierras donde vivirían desde entonces y también dividió el territorio para gobernarlo. A ellos les enseñó cómo criar animales y construír casas apropiadas para protegerse de las fieras.
Y aunque Lac Long Quan y Au Co estaban separados, él y su esposa acordaron: "A pesar de la distancia y la separación, debemos estar dispuestos el uno para el otro y prestarnos ayuda mutuamente en caso de necesidad. Nunca debemos romper nuestro vínculo".
Los hijos de Lac Long Quan y Au Co fueron así los primeros habitantes de Viet Nam, y por ello los vietnamitas de hoy son llamados "Descendientes de Hadas y Dragones".
Así bien pueden haber sido los dos esposos...
Imagen - Deviantart
sábado, 12 de febrero de 2011
"Tanabata Matsuri - Fiesta de las Estrellas"
Leyenda de Japón, con fiesta celebrada en muchos lugares de ese país el 7 de Julio, aunque las fiestas son en Agosto.
Los festivales más famosos tienen lugar en Sendai y en Hiratsuka.
Orihime (Princesa Tejedora) era la hija del Rey Celestial Tentei. Orihime tejía telas espléndidas a orillas de la Vía Láctea (Amanogawa). A su padre le encantaban sus telas, y ella trabajaba duro en ellas día tras día. Pero algo afligía a la princesa, porque a causa de su trabajo nunca podía conocer a alguien de quien enamorarse. Preocupado, Tentei arregló un encuentro entre la Princesa y Hikoboshi (Pastor de las Estrellas), quien vivía al otro lado del río Amanogawa. Cuando los dos se conocieron, se enamoraron al instante el uno del otro, y al poco tiempo se casaron. Sin embargo, una vez casados Orihime dejó de tejer para Tentei, al tiempo que Hikoboshi descuidó su rebaño y las estrellas se desperdigaron por el Cielo. Tentei entonces separó a los amantes, uno a cada lado del Amanogawa, prohibiéndoles verse. Orihime sintió la pérdida de su marido, y pidió al Rey el poder verlo una vez más. Tentei, conmovido por las lágrimas de su hija, permitió que los amantes se vieran el séptimo día del séptimo mes, siempre que Orihime tuviera terminado su trabajo. Sin embargo, la primera vez que intentaron verse se dieron cuenta de que no podían cruzar el río, pues no había puente alguno. Orihime lloró tanto que unas urracas vinieron en su ayuda y le prometieron que harían un puente con sus alas para que pudiera cruzar el río. Si un año ese día está lloviendo, las urracas no pueden venir y los dos amantes deberán esperar hasta el siguiente 7 de Julio.
Los festivales más famosos tienen lugar en Sendai y en Hiratsuka.
Orihime (Princesa Tejedora) era la hija del Rey Celestial Tentei. Orihime tejía telas espléndidas a orillas de la Vía Láctea (Amanogawa). A su padre le encantaban sus telas, y ella trabajaba duro en ellas día tras día. Pero algo afligía a la princesa, porque a causa de su trabajo nunca podía conocer a alguien de quien enamorarse. Preocupado, Tentei arregló un encuentro entre la Princesa y Hikoboshi (Pastor de las Estrellas), quien vivía al otro lado del río Amanogawa. Cuando los dos se conocieron, se enamoraron al instante el uno del otro, y al poco tiempo se casaron. Sin embargo, una vez casados Orihime dejó de tejer para Tentei, al tiempo que Hikoboshi descuidó su rebaño y las estrellas se desperdigaron por el Cielo. Tentei entonces separó a los amantes, uno a cada lado del Amanogawa, prohibiéndoles verse. Orihime sintió la pérdida de su marido, y pidió al Rey el poder verlo una vez más. Tentei, conmovido por las lágrimas de su hija, permitió que los amantes se vieran el séptimo día del séptimo mes, siempre que Orihime tuviera terminado su trabajo. Sin embargo, la primera vez que intentaron verse se dieron cuenta de que no podían cruzar el río, pues no había puente alguno. Orihime lloró tanto que unas urracas vinieron en su ayuda y le prometieron que harían un puente con sus alas para que pudiera cruzar el río. Si un año ese día está lloviendo, las urracas no pueden venir y los dos amantes deberán esperar hasta el siguiente 7 de Julio.
miércoles, 2 de febrero de 2011
"La Lucha de los Arcanos"
Un grupo de Adeptos avanza cauteloso por un territorio. Está respaldado por dos estructuras en forma de Columnas; dos Caballeros victoriosos en sus Carruajes tirados por Esfinges; dos Hierofantes, dueños de la Suprema Manifestación; y sobre todo, por lo más importante: una Gran Sacerdotisa protectora de los grandes Arcanos de su Templo, y un Emperador, dueño de la Autoridad en los Elementos.
Sin embargo, todos ellos deben enfrentar fuerza y conocimientos con integrantes de otra Escuela filosófica constituida exactamente igual, hasta que al menos uno de los Adeptos llegue a ser como uno de esos Caballeros triunfantes, y la Ley de una Escuela Hermética (con sus métodos, saberes y preceptos) demuestre su superioridad sobre los de la otra.
Déjenme decir, ahora, traten de pensar a qué me refiero con esa descripción...
Sin embargo, todos ellos deben enfrentar fuerza y conocimientos con integrantes de otra Escuela filosófica constituida exactamente igual, hasta que al menos uno de los Adeptos llegue a ser como uno de esos Caballeros triunfantes, y la Ley de una Escuela Hermética (con sus métodos, saberes y preceptos) demuestre su superioridad sobre los de la otra.
Déjenme decir, ahora, traten de pensar a qué me refiero con esa descripción...
Etiquetas:
Alfabeto Hebreo,
Arcanos,
Cábala,
Misterios,
Mundo
domingo, 9 de enero de 2011
"Algunos Animales en las Leyendas Japonesas"
Para traer un tema un poco mejor que el de la otra entrada, ahora dejo estas pequeñas notas sobre Animales en las leyendas Japonesas. Si en general la simbología es similar a la del resto del mundo, la Serpiente sigue siendo allí una Criatura de carácter negativo.
Los japoneses ven en la superficie de luna la imagen de un Conejo machacando arroz con un martillo para preparar mochi (un dulce tradicional). Y esta imagen tiene su leyenda: Se cuenta que un viejo peregrino encontró un día un Mono, un Zorro y una Liebre.
El hombre, de avanzada edad, se encontraba agotado por su viaje lo cual le llevó a pedir a los tres animales, como favor, que le consiguiesen algo de comida. El Mono se subió a un árbol y recogió frutas, el Zorro con su gran atrapó un ave y la Liebre, con gran pesar, volvió con las manos vacías.
Al ver al viejo con la cara triste y cansada, se sintió culpable. Entonces recogió ramas y hojas secas, encendió una fogata y se lanzó dentro para ofrecerse a sí misma como alimento.
El viejo, conmovido ante el trágico sacrificio del pobre animal, reveló su verdadera identidad. Era una deidad de gran poder que recogió los restos de la Liebre y los enterró en la Luna como monumento a su gesto de solidaridad.
Es una historia de sacrificio y entrega que forma parte de la cultura japonesa. Como nota curiosa, después de narrarla suele explicarse, principalmente a los niños, que los Conejos saltan tratando de alcanzar a su héroe que descansa en la Luna.
Los fantasmas traviesos llamados "Henge", son animales que tienen poderes sobrenaturales, siendo los más conocidos Kitsune (el Zorro) y Tanuki (Mapache).
El Kitsune es capaz de poseer a las personas; cuando un Zorro posee a alguien, esta persona empieza a actuar como loco y se pone a comer aceitunas y budín de soya frita (el alimento preferido del Zorro). Cuando la persona vuelve a la normalidad no se acuerda de nada. Pero el zorro además de las locuras que hace, también es el guardián de los niños perdidos en las montañas a los cuales brinda protección hasta que encuentran su hogar. Además el Zorro es parte de uno de los "kami" (dioses) mas importantes del shintoismo, llamado Inari, el cual tiene un santuario propio.
El Tanuki es mucho más gracioso y loco que el Zorro. Es un adicto al licor, la comida y las fiestas. Para poder entrar a las fiestas a satisfacer sus deseos cambia su figura por algún invitado a la fiesta, de esta manera come y bebe mucho sake.
Los japoneses ven en la superficie de luna la imagen de un Conejo machacando arroz con un martillo para preparar mochi (un dulce tradicional). Y esta imagen tiene su leyenda: Se cuenta que un viejo peregrino encontró un día un Mono, un Zorro y una Liebre.
El hombre, de avanzada edad, se encontraba agotado por su viaje lo cual le llevó a pedir a los tres animales, como favor, que le consiguiesen algo de comida. El Mono se subió a un árbol y recogió frutas, el Zorro con su gran atrapó un ave y la Liebre, con gran pesar, volvió con las manos vacías.
Al ver al viejo con la cara triste y cansada, se sintió culpable. Entonces recogió ramas y hojas secas, encendió una fogata y se lanzó dentro para ofrecerse a sí misma como alimento.
El viejo, conmovido ante el trágico sacrificio del pobre animal, reveló su verdadera identidad. Era una deidad de gran poder que recogió los restos de la Liebre y los enterró en la Luna como monumento a su gesto de solidaridad.
Es una historia de sacrificio y entrega que forma parte de la cultura japonesa. Como nota curiosa, después de narrarla suele explicarse, principalmente a los niños, que los Conejos saltan tratando de alcanzar a su héroe que descansa en la Luna.
Los fantasmas traviesos llamados "Henge", son animales que tienen poderes sobrenaturales, siendo los más conocidos Kitsune (el Zorro) y Tanuki (Mapache).
El Kitsune es capaz de poseer a las personas; cuando un Zorro posee a alguien, esta persona empieza a actuar como loco y se pone a comer aceitunas y budín de soya frita (el alimento preferido del Zorro). Cuando la persona vuelve a la normalidad no se acuerda de nada. Pero el zorro además de las locuras que hace, también es el guardián de los niños perdidos en las montañas a los cuales brinda protección hasta que encuentran su hogar. Además el Zorro es parte de uno de los "kami" (dioses) mas importantes del shintoismo, llamado Inari, el cual tiene un santuario propio.
El Tanuki es mucho más gracioso y loco que el Zorro. Es un adicto al licor, la comida y las fiestas. Para poder entrar a las fiestas a satisfacer sus deseos cambia su figura por algún invitado a la fiesta, de esta manera come y bebe mucho sake.
-(Traídos de sitios varios)-
viernes, 7 de enero de 2011
"Jilocasín - El Príncipe Dragón"
Dos historias cuyos protagonistas fueron Dragones; la segunda quedó registrada en un libro años después de los sucesos que se mencionan allí. Lo único que tienen en común las dos, son sus finales tristes. Pero considerando su antigua data, cualquiera podría esperar que algo así hubiera pasado más cerca de este siglo, y con un desenlace mucho más felíz.
JILOCASíN
Alla en los tiempos del monarca Carlomagno, habitaba en la región de Gascuña un Dragón anciano y muy prudente, llamado Jilocasín, con grandes cualidades como poeta. Cada cierto tiempo, el Dragón abandonaba su comoda y espaciosa cueva, y tomaba apariencia humana para visitar la corte del Rey. Allí era un trovador conocido y respetado, y aprovechaba las breves estancias para cantar sus versos y escuchar las creaciones de otros poetas. Despues, volvía a su residencia de Gascuña, donde podía componer con tranquilidad y llevar una pacífica vida alejada del mundo.
Un día, transformado en trovador, se encontraba viajando por los bosques de Gascuña, y oyó una desesperada llamada de ayuda. Corrió sin perder tiempo hacia donde le parecía oir los gritos y encontró a una mujer defendiéndose del ataque de unos bandidos. Jilocasin recupero su aspecto de Dragon y de dos zarpazos mato a los malhechores. El Dragón subió a la mujer (que estaba inconsciente por las heridas) a su espalda y voló de regreso a su hogar.
Los sirvientes del Dragón atendieron alli a la mujer, cuya ropa, al margen de estar desgarrada en jirones y a la suciedad, denotaba su alto linaje.
Al desliar el fardo que la muchacha apretaba contra su pecho, encontraron a un niño de pocas semanas que dormía, ajeno a los acontecimientos. Gracias a los cuidados de los sirvientes, la mujer se repuso rápidamente, y Jilocasín tomó forma humana para visitar a su protegida. La dama se mostró muy agradecida y le relató su historia.
Había quedado viuda a los dos años de casarse, y su familia la había obligado a contraer matrimonio con su cuñado, un hombre sin escrúpulos que sólo aspiraba a heredar el título y los bienes del difunto marido. El matrimonio se celebró muy rápido, sin que transcurriera el plazo que marcaba la ley.
-Pero yo estaba encinta de mi primer marido, cosa que mi cuñado no sabía-explicaba la mujer-. Cuando a los seis meses de la boda forzada nació el bebé, mi marido intentó arrebatármelo para que no peligrara su herencia. Temiendo por la vida de mi hijo escapé, pero él me persiguió con sus esbirros, y casi logra su propósito de matar al niño. Afortunadamente, vos nos habéis salvado, y ahora siento que mi vida os pertenece.
Enternecido por el dolor y la belleza de la mujer, el amable Jilocasín le brindó apoyo y cobijo en su casa.
Pasó el tiempo, y el Dragón-Poeta y la dama se hicieron inseparables. La bella fugitiva conoció la verdadera naturaleza del Dragón, pero estaba tan prendada de su gentileza y amabilidad, que nada enturbió el cariño que le profesaba. Por su parte, el sabio Dragón encontró en la mujer la comprensión y amistad que siempre había buscado. Jilocasín y la dama daban largos paseos juntos, y a menudo el Dragón la llevaba sobre su espalda a visitar países lejanos.
Juntos cabalgaban, reían y cantaban las trovas que el Dragón-Poeta componía. Así transcurrieron tres años felices. Para colmo de su dicha, la mujer quedó embarazada.
Ambos esperaban con ilusión el nacimiento de su hijo, pero la dama murió al dar a luz. Jilocasín quedó destrozado, y tardó mucho en reponerse. Había perdido a una compañera única, a la única mujer que le amaba tal como era.
Fiel a la memoria de su dama, el Dragón crió a los dos niños sin hacer diferencias entre el hijo adoptivo y el suyo propio. Los educó en los más altos principios de su época, y pasado el tiempo, los presentó en la corte para ser armados caballeros.
Los dos hermanos, que se hacían llamar los Caballeros del Dragón, fueron afamados como ejemplo de nobleza y honradez, y acabaron por vengar la memoria de su madre conquistando el feudo que su tío les había arrebatado.
EL PRINCIPE DRAGÓN Y LA DAMA DE AQUITANIA
En la corte de Leonor de Aquitania tuvieron lugar en la Alta Edad Media los más renombrados torneos de poesía de toda Francia. Allí acudían los más exquisitos trovadores para demostrar su arte, y una vez al año se nombraba al vencedor de esta justa poética. En una ocasión fue declarado ganador un joven desconocido y bien parecido, que se negó a dar su nombre y a indicar su procedencia pese a los ruegos de la propia Leonor. El aura de misterio que envolvía al anónimo trovador, unida a su gentileza y apostura, lo convirtieron rápidamente en uno de los favoritos de las damas del lugar. Griselda, una doncella joven y soñadora, hija menor del señor de Foix, se enamoró apasinadamente del caballero y le declaró su amor. Ante los ruegos de la joven, el trovador accedió a desposarla en secreto y llevarla consigo a su morada, pero con la condición expresa de que Griselda nunca debía indagar su secreto. La enamorada dama prometió sin dudarlo que cumpliría con la extraña condición. Todo parecía poco con tal de permanecer junto a su amado. Una noche, la joven Griselda se había quedado dormida en los brazos de su amor en el castillo de Leonor de Aquitania, donde residía, y al abrir los ojos se encontró en una estancia que no conocía. Era un lugar lujoso, adornado con sedas y piedras preciosas, y junto a ella se hallaba su esposo, que le sonreía con gentileza. -Estás en mi morada, que te pertenece- le dijo el trovador-. Puedes dar órdenes a mis sirvientes, y hacer y deshacer lo que gustes. Dispones de cuadras con caballos, monteros y azores para cazar, y puedes entrar y salir a tu antojo. Eres mi dama, y todo lo mío es también para ti, Tienes doncellas prestas a servirte en lo que desees, bailarinas y músicos para solazarte, joyas y sedas para ataviarte. Si algo te falta, dímelo y te lo proporcionaré. -Nada deseo más que el amor de mi señor- respondió la joven, deslumbrada. -Bien, amor mío, pero recuerda tu promesa. La bella Griselda, llena de felicidad, selló su conformidad lanzándose a los brazos que le tendía su amante esposo. Durante un tiempo, la dama cumplió el trato y se sintió en un auténtico paraíso. El caballero trovador, siempre gentil y enamorado, pasaba la mayor parte del tiempo con su esposa. Sólo de vez en cuando desaparecía en una estancia cerrada, y ella, fiel a su promesa, no preguntaba nada. Sin embargo, la curiosidad iba poco a poco haciendo mella en su espíritu. Un día, dejando de lado su promesa, decidió conocer el secreto de su amante caballero. Se acercó sigilosa a la puerta de la estancia prohibida, que había quedado entreabierta, y espió por una rendija. Horrorizada, vio entonces cómo el trovador se transformaba en un enorme Dragón de verdes escamas y poderosas alas, y no puedo reprimir un grito de espanto. El Príncipe Dragón se volvió al punto, y vio a la aterrorizada esposa en el umbral. Dolido por la traición de su amada, el caballero hizo que sus sirvientes llevaran a Griselda de vuelta a la corte de Aquitania, y nunca más volvió a saberse de él.
JILOCASíN
Alla en los tiempos del monarca Carlomagno, habitaba en la región de Gascuña un Dragón anciano y muy prudente, llamado Jilocasín, con grandes cualidades como poeta. Cada cierto tiempo, el Dragón abandonaba su comoda y espaciosa cueva, y tomaba apariencia humana para visitar la corte del Rey. Allí era un trovador conocido y respetado, y aprovechaba las breves estancias para cantar sus versos y escuchar las creaciones de otros poetas. Despues, volvía a su residencia de Gascuña, donde podía componer con tranquilidad y llevar una pacífica vida alejada del mundo.
Un día, transformado en trovador, se encontraba viajando por los bosques de Gascuña, y oyó una desesperada llamada de ayuda. Corrió sin perder tiempo hacia donde le parecía oir los gritos y encontró a una mujer defendiéndose del ataque de unos bandidos. Jilocasin recupero su aspecto de Dragon y de dos zarpazos mato a los malhechores. El Dragón subió a la mujer (que estaba inconsciente por las heridas) a su espalda y voló de regreso a su hogar.
Los sirvientes del Dragón atendieron alli a la mujer, cuya ropa, al margen de estar desgarrada en jirones y a la suciedad, denotaba su alto linaje.
Al desliar el fardo que la muchacha apretaba contra su pecho, encontraron a un niño de pocas semanas que dormía, ajeno a los acontecimientos. Gracias a los cuidados de los sirvientes, la mujer se repuso rápidamente, y Jilocasín tomó forma humana para visitar a su protegida. La dama se mostró muy agradecida y le relató su historia.
Había quedado viuda a los dos años de casarse, y su familia la había obligado a contraer matrimonio con su cuñado, un hombre sin escrúpulos que sólo aspiraba a heredar el título y los bienes del difunto marido. El matrimonio se celebró muy rápido, sin que transcurriera el plazo que marcaba la ley.
-Pero yo estaba encinta de mi primer marido, cosa que mi cuñado no sabía-explicaba la mujer-. Cuando a los seis meses de la boda forzada nació el bebé, mi marido intentó arrebatármelo para que no peligrara su herencia. Temiendo por la vida de mi hijo escapé, pero él me persiguió con sus esbirros, y casi logra su propósito de matar al niño. Afortunadamente, vos nos habéis salvado, y ahora siento que mi vida os pertenece.
Enternecido por el dolor y la belleza de la mujer, el amable Jilocasín le brindó apoyo y cobijo en su casa.
Pasó el tiempo, y el Dragón-Poeta y la dama se hicieron inseparables. La bella fugitiva conoció la verdadera naturaleza del Dragón, pero estaba tan prendada de su gentileza y amabilidad, que nada enturbió el cariño que le profesaba. Por su parte, el sabio Dragón encontró en la mujer la comprensión y amistad que siempre había buscado. Jilocasín y la dama daban largos paseos juntos, y a menudo el Dragón la llevaba sobre su espalda a visitar países lejanos.
Juntos cabalgaban, reían y cantaban las trovas que el Dragón-Poeta componía. Así transcurrieron tres años felices. Para colmo de su dicha, la mujer quedó embarazada.
Ambos esperaban con ilusión el nacimiento de su hijo, pero la dama murió al dar a luz. Jilocasín quedó destrozado, y tardó mucho en reponerse. Había perdido a una compañera única, a la única mujer que le amaba tal como era.
Fiel a la memoria de su dama, el Dragón crió a los dos niños sin hacer diferencias entre el hijo adoptivo y el suyo propio. Los educó en los más altos principios de su época, y pasado el tiempo, los presentó en la corte para ser armados caballeros.
Los dos hermanos, que se hacían llamar los Caballeros del Dragón, fueron afamados como ejemplo de nobleza y honradez, y acabaron por vengar la memoria de su madre conquistando el feudo que su tío les había arrebatado.
EL PRINCIPE DRAGÓN Y LA DAMA DE AQUITANIA
En la corte de Leonor de Aquitania tuvieron lugar en la Alta Edad Media los más renombrados torneos de poesía de toda Francia. Allí acudían los más exquisitos trovadores para demostrar su arte, y una vez al año se nombraba al vencedor de esta justa poética. En una ocasión fue declarado ganador un joven desconocido y bien parecido, que se negó a dar su nombre y a indicar su procedencia pese a los ruegos de la propia Leonor. El aura de misterio que envolvía al anónimo trovador, unida a su gentileza y apostura, lo convirtieron rápidamente en uno de los favoritos de las damas del lugar. Griselda, una doncella joven y soñadora, hija menor del señor de Foix, se enamoró apasinadamente del caballero y le declaró su amor. Ante los ruegos de la joven, el trovador accedió a desposarla en secreto y llevarla consigo a su morada, pero con la condición expresa de que Griselda nunca debía indagar su secreto. La enamorada dama prometió sin dudarlo que cumpliría con la extraña condición. Todo parecía poco con tal de permanecer junto a su amado. Una noche, la joven Griselda se había quedado dormida en los brazos de su amor en el castillo de Leonor de Aquitania, donde residía, y al abrir los ojos se encontró en una estancia que no conocía. Era un lugar lujoso, adornado con sedas y piedras preciosas, y junto a ella se hallaba su esposo, que le sonreía con gentileza. -Estás en mi morada, que te pertenece- le dijo el trovador-. Puedes dar órdenes a mis sirvientes, y hacer y deshacer lo que gustes. Dispones de cuadras con caballos, monteros y azores para cazar, y puedes entrar y salir a tu antojo. Eres mi dama, y todo lo mío es también para ti, Tienes doncellas prestas a servirte en lo que desees, bailarinas y músicos para solazarte, joyas y sedas para ataviarte. Si algo te falta, dímelo y te lo proporcionaré. -Nada deseo más que el amor de mi señor- respondió la joven, deslumbrada. -Bien, amor mío, pero recuerda tu promesa. La bella Griselda, llena de felicidad, selló su conformidad lanzándose a los brazos que le tendía su amante esposo. Durante un tiempo, la dama cumplió el trato y se sintió en un auténtico paraíso. El caballero trovador, siempre gentil y enamorado, pasaba la mayor parte del tiempo con su esposa. Sólo de vez en cuando desaparecía en una estancia cerrada, y ella, fiel a su promesa, no preguntaba nada. Sin embargo, la curiosidad iba poco a poco haciendo mella en su espíritu. Un día, dejando de lado su promesa, decidió conocer el secreto de su amante caballero. Se acercó sigilosa a la puerta de la estancia prohibida, que había quedado entreabierta, y espió por una rendija. Horrorizada, vio entonces cómo el trovador se transformaba en un enorme Dragón de verdes escamas y poderosas alas, y no puedo reprimir un grito de espanto. El Príncipe Dragón se volvió al punto, y vio a la aterrorizada esposa en el umbral. Dolido por la traición de su amada, el caballero hizo que sus sirvientes llevaran a Griselda de vuelta a la corte de Aquitania, y nunca más volvió a saberse de él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
