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domingo, 12 de mayo de 2013

Maud y el pequeño Wyvern

Un Wyvern (Uáivern) es un tipo de Dragón que no tiene brazos;
en esto es igual a los Dragones primitivos de un documental,
que sólo caminaban usando sus dos piernas.
Se los encuentra usualmente en Inglaterra y Francia.

La historia de Maud y el Wyvern tiene un final muy triste, pero afortunadamente estas criaturas no dejaron de ser favoritas como símbolos hasta el día de hoy.


-Imagen de "Enchanted Visions Fantasy Art"-



Este es el relato de lo que pasó, escrito ahora en versos.


Encontré un día, aunque lejos del mar,
una perla sin dueño y recién nacida;
la hice crecer ignorada del Mundo…
Brillaba entonces más que la Luna.

Wyvern pequeño de alma salvaje…
Casi de mi mano tomaba cada día
leche de Cabras que un día cazaría,
trayendo a nuestra amistad la Luna oscura.

Y él, que fue conmigo como un Unicornio,
sufre en mis brazos su mortal herida;
en sangre y llanto se apaga su vida…

Mis lágrimas tratan de dar un alivio
a ese otro dolor, no menos ardiente
que el de este corazón, ahora solitario.


viernes, 3 de agosto de 2012

Atlantis (Después del ocaso).

Era una tierra
en oro y esmeralda,
con Manzanos
de idénticos colores.

Eran su gloria
llanuras extensas;
selvas abundosas;
montañas eternas.

Ellos se encontraron
luego del ocaso
de la gran tormenta...

Y sólo pudieron
brindarse consuelo
en otra leyenda.


sábado, 21 de julio de 2012

"Amigo Dragón"

Un día del Amigo, en algún tiempo olvidado...

-(Dragones, además de otras formas de vida misteriosas)-

( SunsetDragon-Fang2-

...Como tendría que haber sido siempre.

viernes, 13 de mayo de 2011

"Mucho Más Que El Honor"

Así también podía un hombre ganar honor -o algo mucho más grande- en tiempos antiguos. A pesar de las historias tan conocidas de "valientes Caballeros" que logran matar Dragones, en esta se ve cómo tendría que haber sido todo siempre.
Cierto día, un Dragón que volaba de regreso a su hogar, se encontró en medio de una gran tormenta. El viento aullaba y la lluvia caía con tanta fuerza que incluso los Robles más resistentes eran derribados como si fueran simples hierbas. A pesar de su gran tamaño, el Dragón era sacudido de todas direcciones y terminó perdiendo su rumbo en la oscuridad. En vano intentó y volvió a intentar volar sobre la tormenta, luchando con todas sus fuerzas contra los elementos. Pero al final, vencido por el cansancio, cayó rendido al suelo.
Mientras yacía inconsciente en el lodo, un campesino que vivía en una humilde choza cercana pasó cerca de él. A la vista del monstruo, que permanecía tan inmóvil como si estuviera muerto, ese hombre, llamado Lucas, sintió compasión por él. Se aproximó al cuerpo aparentemente inerte y vio que el Dragón aún estaba vivo. Con ayuda de su Caballo llevó al Dragón hacia un anexo de su choza que servía como granero. Hizo entonces que el Dragón estuviera cómodo, cubierto con una frazada, y corrió hacia la casa a pedirle a su esposa que preparara algo caliente. Ella se oponía.
"Estás loco si quieres darle refugio y comida a semejante bestia. Harías mejor en matarlo; el Rey nos daría una recompensa por su piel".
"Silencio, mujer" -le replicó Lucas. "El Dragón está débil y enfermo; y no es de Cristianos negar ayuda a los enfermos, sea de la clase que sean".
"¡No seas estúpido!", exclamó su esposa. "Esta Criatura no es Cristiana, ni siquiera es un hombre. Te comerá en cuanto se recupere".
Ignorando las advertencias de ella, el dedicado campesino siguió cuidando y dando de comer al Dragón. Como resultado de sus esfuerzos, el Dragón pronto estuvo mejor y agradeció al campesino por haberlo salvado.
"No hay nada que agradecer" -respondió el buen hombre. "Todos somos Criaturas de Dios".
"Incluso así, muchos en tu lugar me habrían matado y vendido mi piel, pues es muy valiosa".
"Cualquiera que se aprovecha de un desvalido tiene que ser muy malo. Tal actitud no corresponde a un Caballero" -Respondió ahora el campesino.
Escuchando esto, la esposa, que estaba en la puerta, comenzó a reír.
"¡Miren al tonto, dándose los aires de un Caballero cuando es tan pobre! No hablarás de ese modo cuando los recaudadores vengan a llevarse nuestro Caballo porque no pagaste los impuestos".
"Es honor y no riquezas, lo que hace de una persona un Caballero" -Dijo Lucas en voz baja.
Sin embargo el Dragón los oyó, y viendo que el campesino era tan pobre le ofreció una recompensa para resolver su situación.
"No rechazaría algo de oro, pues el recaudador vendrá pronto y no tengo nada con qué pagarle. Pero no te ayudé pensando en eso, amigo". -Dijo el hombre.
"Lo sé, pero ahora que estoy lo suficientemente fuerte para volar a mi cueva, ven conmigo y elige lo que desees". Lucas subió a la espalda del Dragón, pero la mujer le rogó que no confiara en él.
"Cuando estés en el medio del bosque, él te comerá", -se quejó. -"Y yo quedaré sola".
El Dragón llevó al campesino hacia su cueva y allí lo entretuvo por tres días. Cuando le llegó el tiempo de volver a casa, la Criatura llenó un gran saco de oro y piedras preciosas en su espalda como obsequio para su benefactor, y transportó a Lucas de vuelta a su choza.
"Ven a verme cada vez que tengas un problema" -Le dijo el Dragón al despedirse.
Lucas encontró a su esposa con traje de viuda, pues ella lo creía muerto. Con los regalos del Dragón ambos pudieron comprar una hermosa granja con muchos animales, pero la mujer comenzó a ser más pretenciosa, y un día le habló así a su marido.
"Si tuviéramos un poco más de dinero, podríamos comprar un buen terreno y tener empleados que trabajen allí; entonces, cuando tuviéramos un hijo él podría ser nombrado Caballero. ¿Por qué no le pides al Dragón un poco más de oro?" Lucas se rehusó, pero finalmente tuvo que acceder y fue a ver al Dragón. La buena Criatura consideró todo eso una buena idea, y estuvo feliz de poder ayudar a su amigo una vez más. Pero casi un año después la esposa volvió a pedir.
"Si pudiéramos comprar un castillo y algunas aldeas, seríamos Conde y Condesa". Lucas, cansado de las exigencias de su esposa, fue nuevamente a ver al Dragón en su cueva; y éste último accedió a su deseo. El matrimonio obtuvo un ducado.
No mucho tiempo después, sin embargo, la nueva Duquesa vio a la Reina llegando en su carroza dorada, vistiendo sedas, y luciendo joyas maravillosas.
Con sus ojos cargados de ambición, le dijo a Lucas.
"Mi buen Lucas, se me ocurrió que cuando tengamos un hijo, si hay una guerra él tendrá que ir al frente de su ejército, y podría morir en combate. Sería mucho mejor si fuéramos monarcas de modo que nuestro hijo corriera menos peligro. Tu amigo Dragón nos concederá ese deseo".
"No digas tonterías" -respondió él. Su esposa lloró y lo amenazó tanto que finalmente Lucas decidió visitar otra vez al Dragón, quien lo recibió como a un hermano.
"Amigo" -dijo el Dragón después de oír su historia. -"Tu esposa es demasiado ambiciosa. Nunca te dejará en paz. Nunca tendrá suficientes riquezas porque siempre verá y deseará más, pero yo tengo la solución. Ven a la cueva".
Y el Dragón condujo a su huésped a una cómoda habitación donde bellas jóvenes cantaban y bailaban.
"Ahora eres mi prisionero. Estas mujeres serán tu compañía y cuidarán de cumplir todas tus órdenes; pues también son mis esclavas; no podrás abandonar la cueva si no es conmigo y no volverás al lado de tu esposa".
Desde entonces, el buen campesino vivió feliz con el Dragón y las damas. En cuanto a la esposa de Lucas, tuvo que vestir de luto, convencida de que su marido finalmente había sido devorado por el Dragón, tal como ella había pensado al principio.

domingo, 26 de septiembre de 2010

"Los Dragones Y Nosotros"

Como escribí en una entrada de "Back To Eden"... Uno de mis mayores sueños es el que pueden ver en la imágenes que siguen: Dragones conviviendo con nosotros y todo en completa libertad. Pues los verdaderos sueños son esos que nos resultarían imposibles de ver realizados. De modo que, si pueden, hagan lo mismo, y entonces un día ellos podrán hacer cosas junto a nosotros, pues ya no habrá ningún motivo de temor.

Reunión Al Pie De Las Montañas



Encuentro Feliz Al Atardecer



Pequeño Y Perfecto Compañero



Aprendizaje Mutuo



Donde Sé Que Más Te Gusta



Toda La Calidez Del Hogar


viernes, 24 de octubre de 2008

"Si Ellos Hubieran Seguido Hasta Hoy..."


Nada les impediría hacer lo que más les gusta,
con quienes más quieren,
y ser aceptados completamente.

viernes, 1 de agosto de 2008

"Fina En Cuarto Creciente"

Aunque no sea una Criatura mitológica, al Delfín no le faltan leyendas e historias que rozan lo maravilloso, o también se encuentra involucrado en la compleja mitología griega, esquimal, india y china.
En la Grecia antigua, por ejemplo, de acuerdo con Claudio Eliano, a veces los Delfines se enamoraban de algunas personas jóvenes, pero el caso es que se sienten en verdad atraídos hacia nosotros y gustan de nuestra compañía.
Lo que sigue es mi versión de una historia de amor que termina trágicamente por causas -por desgracia-, seguramente aún repetidas.


La estela de los barcos
era una larga nube;
el agua, como un cielo
sin Sol y sin estrellas
por donde Fina volaba...
Flecha gris entre Delfines,
desde Tori-Shima a Creta.


Tomando a las estrellas
por sus hermanos,
Glauco la llamó desde la orilla,
y le dio su pez -cena del día-,
bocado de Grecia para ella.
Fina le agradeció...
Su sonrisa brillaba
más que sus ojos.


Kalimera... Kalimera,
querida amiga,
deja que el Sol se vaya...
Quédate en estas aguas;
Kalimera... Kalimera,
querido amigo,
los mares ya no serán
tan grandes para los dos.


Fina le contaba
de islas y países;
de grutas oscuras
y viajes azules.
Glauco le mostraba
las Constelaciones...
Pegassus, Cygnus y Draco;
y por supuesto, Delphinus.


Las Cícladas reían
mirando llegar a Fina,
y en las Espóradas era
una canción su llegada.
Bailando sobre las olas,
la buena pesca indicaba;
y los que buscaban peces,
hasta perlas, encontraban.


El pequeño pescador,
con Fina en cuarto creciente,
desamarraba su bote
para despertar al Sol.
Y al final de la jornada,
tras vender en el mercado,
de su cesta de pescado
reservaba lo mejor
para compartir su cena.


Muchos días más pasaron
como brisa sobre Knossos,
como oleaje en Iraklion,
como sueño de Serifos.
Se despidieron
en el mes de Agosto
bajo el cristal de una Luna
igual de enamorada.

Cien flechas veloces
en el mar del norte,
oyeron unas voces
más duras que el invierno.
Y llovieron arpones...
De las plateadas pieles,
brotaban amapolas
premiadas con aplausos.

Herida por un rayo
que la convirtió en fuego,
huyó de aquél infierno...
Calor y frío de muerte.
Un cometa vencido,
de regreso hacia el Sol
del niño de la isla.

Sayonara... Sayonara,
querido niño,
todo se vuelve agua;
mi vida se vuelve noche.
Sayonara... Sayonara,
querida Fina,
también yo seré agua y sal
cuando la Luna regrese.

Al verla apagarse
como una estrella,
inventó flores negras
con guijarros pulidos.
Entró en el cielo de ella
como si fuese el suyo,
y coronó su frente
con la espuma salada.

El paso de los días
era un continuo oleaje;
la playa, un desierto,
como espejo sin vida...
Sombra gris entre Gaviotas,
desde Mikonos a Creta.

Ellos se llevaron
algo de tristeza
y mucho de alegría,
dejando las islas
vacías de cantos.
Volverán un día...
-afirman algunos,
aventuran otros...- :
Dos Palomas blancas.

miércoles, 18 de junio de 2008

Un Unicornio Y Un León Embelesados


La Dama que atrajo al Unicornio y pudo calmar al León
tocando su instrumento de cuerdas.