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domingo, 12 de mayo de 2013

Maud y el pequeño Wyvern

Un Wyvern (Uáivern) es un tipo de Dragón que no tiene brazos;
en esto es igual a los Dragones primitivos de un documental,
que sólo caminaban usando sus dos piernas.
Se los encuentra usualmente en Inglaterra y Francia.

La historia de Maud y el Wyvern tiene un final muy triste, pero afortunadamente estas criaturas no dejaron de ser favoritas como símbolos hasta el día de hoy.


-Imagen de "Enchanted Visions Fantasy Art"-



Este es el relato de lo que pasó, escrito ahora en versos.


Encontré un día, aunque lejos del mar,
una perla sin dueño y recién nacida;
la hice crecer ignorada del Mundo…
Brillaba entonces más que la Luna.

Wyvern pequeño de alma salvaje…
Casi de mi mano tomaba cada día
leche de Cabras que un día cazaría,
trayendo a nuestra amistad la Luna oscura.

Y él, que fue conmigo como un Unicornio,
sufre en mis brazos su mortal herida;
en sangre y llanto se apaga su vida…

Mis lágrimas tratan de dar un alivio
a ese otro dolor, no menos ardiente
que el de este corazón, ahora solitario.


viernes, 21 de diciembre de 2012

Distintos árboles y sus significados


El árbol de Navidad... No parece haber un símbolo mayor que esté relacionado con las celebraciones del fin de año.
Una de las cosas que simboliza, por supuesto, es el deseo de abundancia, aunque esto sólo tiene mucho más sentido en países con inviernos difíciles.
Pero desde los primeros tiempos, estos árboles también fueron destacados por diversas facultades y atribuciones.

Abedul: Su corteza, quemada con incienso, se usa para atraer al amor.
Abeto: Ayuda en la Clarividencia.
Abeto Plateado: Bendice y protege a las madres y a sus hijos.
Aliso: Árbol sagrado para los Druidas. Con varios brotes cortados de distinto tamaño y enlazados, se hacía una especie de silbato para atraer a los elementales del aire.
Cedro: También llamado Árbol de la Vida. Se usaba para tomar energía de la Tierra.
Ceniza (Ash): Usado para hacer varitas y magia solar.
Elder: Usado por los Druidas para bendecir y enviar maldiciones. Estar a su sombra permitía ver a "La Gente Pequeña". También se usaba para fabricar varitas.
Espina Negra: Árbol de invierno. Con sus espinas se perforan imágenes hechas de cera.
Escoba Irlandesa: Tiene efectos diuréticos; purifica y protege áreas rituales. También puede calmar los vientos.
Espino: Usado para hechizos relacionados con el amor y el matrimonio.
Hazel: Sus varitas son usadas para magia blanca y curación. También en Rabdomancia y para ganar conocimiento.
Holly: Asociado con la muerte y el renacimiento.
Juniper: Sus bayas se usan para tener visiones como las de los Chamanes.
Manzano: Otro árbol sagrado para los Druidas. Se dice que sus frutos curan las verrugas.
Muérdago: El más sagrado para los Druidas. Usado para protección contra todo; sus bayas servían para quemar cono incienso y atraer el amor.
Olmo: Se dice que es la morada de las Hadas. El Olmo ayuda en la realización de hechizos.
Pino: Purificador del hogar y del área de los rituales. Sus frutos servían como amuletos de la fertilidad.
Roble: Asociado con fertilidad, adivinación, protección y fuerza. Se usaba para hacer poderosas varitas.
Rowan: Servía como protección contra encantamientos. Sus varitas se usaban para encontrar metales, adivinación y conocimiento.
Sauce: Consagrado a la Luna y especialmente mágico, le pedían deseos y cuando éstos se cumplían había que volver para agradecerle dejándole un obsequio.
Tejo: Asociado con la muerte y el renacimiento; puede ser usado para mejorar la magia, las facultades psíquicas, y para inducir visiones.

viernes, 3 de agosto de 2012

Atlantis (Después del ocaso).

Era una tierra
en oro y esmeralda,
con Manzanos
de idénticos colores.

Eran su gloria
llanuras extensas;
selvas abundosas;
montañas eternas.

Ellos se encontraron
luego del ocaso
de la gran tormenta...

Y sólo pudieron
brindarse consuelo
en otra leyenda.


martes, 14 de febrero de 2012

La perla anhelada


Una historia que escribí
hace diez años, aproximadamente;
viene muy apropiada
para el día especial que es hoy,
sólo que en el terreno de las leyendas
que -sin embargo- abundan sobre el amor.
En todo el mundo,
y no siempre entre dos personas
(si puedo traigo más, de las conocidas).


La pequeña pero alegre compañía de trovadores trashumantes se detuvo ese día en Toulouse cuando se dirigía a Navarra, a mediados de 1150.
El grupo estaba conformado por un violinista nacido en Milán, dos cantantes de Toledo, un aragonés con su laúd (también componía los versos para sus obras); y por Bayazid, de Izmir, quien ayudaba en la composición musical y literaria.
Pero si su actividad parecía acabar allí, no había realmente nada más alejado de la verdad que esto.
Sus compañeros nunca lo habían visto dormir -tal vez lo hacía tres horas durante la noche-; cuando no escribía ni creaba melodías nuevas visitaba a diversos artistas pictóricos o músicos, recorría las iglesias más antiguas y las más modernas o hablaba lo mismo con médicos y alquimistas que con iluminadores, comerciantes u otros juglares.
Quienes lo acompañaban le creían capaz de estar en dos lugares a la vez. Si se alejaba de ellos por varios días, cuando se reunía con sus amigos traía siempre alguna noticia curiosa de algo ocurrido en algún lugar tan lejano a Granada como Esmirna (su propia tierra de origen), el Imperio Seldyúcida o las costas donde vivían los lituanos.

Fue en uno de estos viajes donde encontró a su perla soñada, la que faltaba en el tesoro de sus días.
Mumtaz se había empobrecido, pero era hija de un gobernante indio al cual habían logrado destituir; ella y algunos familiares sobrevivieron, pero tuvieron que dispersarse y posteriormente un hermano la acompañó con muchas penurias, del país de los Brahmanes a la ciudad de Damasco.
Bayazid halló su domicilio y no tardó en componerle versos que luego iba a entonar bajo su balcón, ubicado dos pisos más arriba.
Cuando unos ojos oscuros y tímidos atisbaban desde la ventana, apenas visibles por la cortina, él sentía que podía soñar tres días seguidos, o se imaginaba soñando en ese instante, o bien que en esa habitación ardían un par de estrellas.

"Yo, que sabía cantar,
una canción estoy viendo...
Yo que compuse mil trovas
hoy veo la poesía,
de dos luceros plateados
allá en tu celosía.

Yo, que sabía reír,
quisiera ver tu sonrisa...
Yo que alegro corazones
puedo ver el regocijo,
brillando como la Luna,
en medio de tus labios.

Ya no volveré a cantar,
a componer o a reír...
Si no me lo da tu amor,
o yo te lo doy a ti..."

Así pasaron más de cuatro días, pero él siempre encontraba a su adorada Mumtaz mirándolo desde la ventana.
Una tarde por fin, antes que Bayazid comenzara a cantar, la mujer india le arrojó un pañuelo perfumado, con un mensaje.
Levantándolo al percibir encantado el aroma oriental, lo atesoró luego de leer el mensaje escrito y le entonó a la joven su canto más sentimental.
Siguiendo las indicaciones, el Trovador volvió esa noche frente a la casa donde se encontraba su anhelada perla.
Tocó en un instrumento de cuerda tres notas -grave, media y aguda-, y ella, que ya había obtenido el visto bueno de su hermano, bajó al encuentro de su enamorado.
-Tengo que darte las gracias, hermosa mía, pues ahora podré volver a creer en los sueños. Sólo te pediré que también tú creas en ellos.
Bayazid la miraba a los ojos -o se miraba en los ojos de ella- mientras los dos hablaban abrazados. Luego la joven india sonrió, colmando aún más el deseo del Trovador.
-Déjame quererte y llamarte mi amada, hermosa mía.
"yo te llevaré lejos de aquí y seremos felices... Pues para nosotros habrá vuelto la edad de oro.
Mumtaz se durmió abrazada a él; Bayazid miró al cielo como buscando la Luna Nueva y la llevó, aún en sus fuertes brazos, para depositarla suavemente en una ladera, al sur de los Pirineos.
Cuando la joven despertó sin ver a nadie sintió temor, a pesar de que en la hierba había un mantel tendido, con comida y bebida abundantes.
Se incorporó llamando al artista venido de Izmir; entonces pudo escuchar la misma voz que la había cautivado allá en Damasco.

Al querer reunirse con su único amor guiándose por el sonido de su canto, vio a Bayazid; pero a Bayazid el Verde, con ojos de fuego; un par de cuernos como el ébano, delgados y similares a los de un toro; aguzadas garras en manos y pies; y sus grandes alas, merced a las cuales la había traído a esa región, para ella desconocida.
El joven Dragón siguió cantando ("Yo, que sabía reír..."), pero Mumtaz se desmayó. Entonces Bayazid se acercó para recostarse a su lado... No podía quitarle la mirada de encima un solo instante.
Sin cambiar su aspecto permaneció junto a la mujer desvanecida.
Casi todos los Dragones eran en esa época, erguidos, cerca de dos metros más altos que una persona, pudiendo estar de pie con dignidad y caminar normalmente; casi todos vivían en la superficie, y de éstos, la mayoría en un lugar poblado, como hombres o mujeres.
El único aspecto común a todos ellos era el de sus colores básicos: verde, azul o rojo, en todas las tonalidades.
En cuanto a los nombres que usaban, siempre eran sacados de los lugares donde tenían su asentamiento: el verdadero, el que tenían casi desde su llegada al mundo, sólo era conocido por su poseedor y por el Padre Dragón.
-No tienes por qué temer nada, princesa mía -le aseguró al verla despertarse igual de asustada. -Y prefiero que me veas desde ahora tal como soy.
Ella retrocedió un poco más; si en la altura no llegaban a ser impresionantes, tampoco eran menos majestuosos y respetables. O temibles si se los provocaba.
-Te ruego que escuches mi historia... -le pidió ahora el autor de versos. -Cuando haya terminado, simplemente acercaré hacia ti mi mano. Si apoyas la tuya sobre la mía, sabré que me has aceptado. Si por el contrario te alejas yo no te detendré, aunque ya no tenga motivos para cantar ni nada nuevo de ti, que pueda llevar conmigo.
"tú puedes quedarte a esa distancia mientras yo te cuento algo de mi vida.

Entonces le habló, entre otras cosas, de su periplo por los distintos reinos de oriente y occidente; su existencia anterior en el mundo subterráneo; el pedido al Padre de su Clan para que le permitiera mostrarse ante ella tal cual era; y cómo había encontrado a los otros trovadores de su grupo.
La noble india aún estaba allí, pero él extendió su brazo lentamente, sin atreverse a mirar.

Pasaron varios minutos en los cuales Bayazid seguía con los ojos cerrados hasta que pudo sentir los dedos de Mumtaz rozando el dorso de su mano.
El enamorado Dragón Trovador pasó así de la incertidumbre a la euforia interna; sonreía.
-¡Gracias por aceptarme, hermosa mía! -repitió. -¡Déjame quererte y llamarte mi amada, para que pueda soñar y hacerlo sólo contigo!
Pero continuaba en su sitio, como si temiera volver a asustarla al acercársele... La joven dio entonces un paso hacia él y le acarició lentamente la mejilla, mirándolo ahora a los ojos.
Mumtaz se dio cuenta de que lo miraba tal como él lo había hecho mientras hablaban juntos una hora antes; y acercándose más, lo besó por primera vez abrazada a su largo cuello. Luego unas alas la protegieron de una repentina ráfaga de soledad.
-Hasta este momento -le dijo el Dragón poco después-, tú me tenías en tus sueños; ahora yo te llevo en los míos.
"puedo cumplir tus deseos más extraños, llevarte a sitios que hasta yo desconozco y pasar contigo una eternidad de horas felices, siempre que creas en mí.

La Luna Nueva empezaba a perderse tras el horizonte cuando Mumtaz disfrutaba de su paseo nupcial sobre la espalda de Bayazid el Verde, cuyas escamas resplandecían como esmeraldas por un Sol que aún no llegaba a iluminar la parte oriental de Aragón.

viernes, 13 de mayo de 2011

"Mucho Más Que El Honor"

Así también podía un hombre ganar honor -o algo mucho más grande- en tiempos antiguos. A pesar de las historias tan conocidas de "valientes Caballeros" que logran matar Dragones, en esta se ve cómo tendría que haber sido todo siempre.
Cierto día, un Dragón que volaba de regreso a su hogar, se encontró en medio de una gran tormenta. El viento aullaba y la lluvia caía con tanta fuerza que incluso los Robles más resistentes eran derribados como si fueran simples hierbas. A pesar de su gran tamaño, el Dragón era sacudido de todas direcciones y terminó perdiendo su rumbo en la oscuridad. En vano intentó y volvió a intentar volar sobre la tormenta, luchando con todas sus fuerzas contra los elementos. Pero al final, vencido por el cansancio, cayó rendido al suelo.
Mientras yacía inconsciente en el lodo, un campesino que vivía en una humilde choza cercana pasó cerca de él. A la vista del monstruo, que permanecía tan inmóvil como si estuviera muerto, ese hombre, llamado Lucas, sintió compasión por él. Se aproximó al cuerpo aparentemente inerte y vio que el Dragón aún estaba vivo. Con ayuda de su Caballo llevó al Dragón hacia un anexo de su choza que servía como granero. Hizo entonces que el Dragón estuviera cómodo, cubierto con una frazada, y corrió hacia la casa a pedirle a su esposa que preparara algo caliente. Ella se oponía.
"Estás loco si quieres darle refugio y comida a semejante bestia. Harías mejor en matarlo; el Rey nos daría una recompensa por su piel".
"Silencio, mujer" -le replicó Lucas. "El Dragón está débil y enfermo; y no es de Cristianos negar ayuda a los enfermos, sea de la clase que sean".
"¡No seas estúpido!", exclamó su esposa. "Esta Criatura no es Cristiana, ni siquiera es un hombre. Te comerá en cuanto se recupere".
Ignorando las advertencias de ella, el dedicado campesino siguió cuidando y dando de comer al Dragón. Como resultado de sus esfuerzos, el Dragón pronto estuvo mejor y agradeció al campesino por haberlo salvado.
"No hay nada que agradecer" -respondió el buen hombre. "Todos somos Criaturas de Dios".
"Incluso así, muchos en tu lugar me habrían matado y vendido mi piel, pues es muy valiosa".
"Cualquiera que se aprovecha de un desvalido tiene que ser muy malo. Tal actitud no corresponde a un Caballero" -Respondió ahora el campesino.
Escuchando esto, la esposa, que estaba en la puerta, comenzó a reír.
"¡Miren al tonto, dándose los aires de un Caballero cuando es tan pobre! No hablarás de ese modo cuando los recaudadores vengan a llevarse nuestro Caballo porque no pagaste los impuestos".
"Es honor y no riquezas, lo que hace de una persona un Caballero" -Dijo Lucas en voz baja.
Sin embargo el Dragón los oyó, y viendo que el campesino era tan pobre le ofreció una recompensa para resolver su situación.
"No rechazaría algo de oro, pues el recaudador vendrá pronto y no tengo nada con qué pagarle. Pero no te ayudé pensando en eso, amigo". -Dijo el hombre.
"Lo sé, pero ahora que estoy lo suficientemente fuerte para volar a mi cueva, ven conmigo y elige lo que desees". Lucas subió a la espalda del Dragón, pero la mujer le rogó que no confiara en él.
"Cuando estés en el medio del bosque, él te comerá", -se quejó. -"Y yo quedaré sola".
El Dragón llevó al campesino hacia su cueva y allí lo entretuvo por tres días. Cuando le llegó el tiempo de volver a casa, la Criatura llenó un gran saco de oro y piedras preciosas en su espalda como obsequio para su benefactor, y transportó a Lucas de vuelta a su choza.
"Ven a verme cada vez que tengas un problema" -Le dijo el Dragón al despedirse.
Lucas encontró a su esposa con traje de viuda, pues ella lo creía muerto. Con los regalos del Dragón ambos pudieron comprar una hermosa granja con muchos animales, pero la mujer comenzó a ser más pretenciosa, y un día le habló así a su marido.
"Si tuviéramos un poco más de dinero, podríamos comprar un buen terreno y tener empleados que trabajen allí; entonces, cuando tuviéramos un hijo él podría ser nombrado Caballero. ¿Por qué no le pides al Dragón un poco más de oro?" Lucas se rehusó, pero finalmente tuvo que acceder y fue a ver al Dragón. La buena Criatura consideró todo eso una buena idea, y estuvo feliz de poder ayudar a su amigo una vez más. Pero casi un año después la esposa volvió a pedir.
"Si pudiéramos comprar un castillo y algunas aldeas, seríamos Conde y Condesa". Lucas, cansado de las exigencias de su esposa, fue nuevamente a ver al Dragón en su cueva; y éste último accedió a su deseo. El matrimonio obtuvo un ducado.
No mucho tiempo después, sin embargo, la nueva Duquesa vio a la Reina llegando en su carroza dorada, vistiendo sedas, y luciendo joyas maravillosas.
Con sus ojos cargados de ambición, le dijo a Lucas.
"Mi buen Lucas, se me ocurrió que cuando tengamos un hijo, si hay una guerra él tendrá que ir al frente de su ejército, y podría morir en combate. Sería mucho mejor si fuéramos monarcas de modo que nuestro hijo corriera menos peligro. Tu amigo Dragón nos concederá ese deseo".
"No digas tonterías" -respondió él. Su esposa lloró y lo amenazó tanto que finalmente Lucas decidió visitar otra vez al Dragón, quien lo recibió como a un hermano.
"Amigo" -dijo el Dragón después de oír su historia. -"Tu esposa es demasiado ambiciosa. Nunca te dejará en paz. Nunca tendrá suficientes riquezas porque siempre verá y deseará más, pero yo tengo la solución. Ven a la cueva".
Y el Dragón condujo a su huésped a una cómoda habitación donde bellas jóvenes cantaban y bailaban.
"Ahora eres mi prisionero. Estas mujeres serán tu compañía y cuidarán de cumplir todas tus órdenes; pues también son mis esclavas; no podrás abandonar la cueva si no es conmigo y no volverás al lado de tu esposa".
Desde entonces, el buen campesino vivió feliz con el Dragón y las damas. En cuanto a la esposa de Lucas, tuvo que vestir de luto, convencida de que su marido finalmente había sido devorado por el Dragón, tal como ella había pensado al principio.

sábado, 2 de abril de 2011

"Descendientes De Hadas Y Dragones"

Ojalá en otros tiempos hubieran entendido mejor a las Criaturas que ahora sólo pueden vivir en lugares como dibujos y libros. En esta historia al menos, una de esas maravillosas Criaturas -más exactamente un Dragón-, es honrado en un pequeño país asiático nada menos que como el padre, junto a un Hada, de todo un Pueblo. Lo que para ciertas tribus intenta explicar el origen refiriéndose a algún animal progenitor, en este caso incluye a uno mucho más noble y digno para tenerlo como antepasado nuestro.

Se dice pues, que miles de años atrás, el rey Duong Vuong, primer rey del país que gobernó un vasto territorio al sur llamado Xich Quy, contrajo matrimonio con Long Nu, hija de Than Lung (Dragón Sagrado), rey del Lago Dong Dinh. A causa del origen de Long Nu, a su hijo Sung Lam -más conocido como Lac Long Quan- se lo consideraba descendiente de Dragones.
Lac Long Quan, cuyo nombre significa Rey Dragón de la Tierra de Lac, tenía fuerza sobrehumana y gustaba de estar cerca del agua. Quan reinó sobre la Tribu Lac-Viet. De Lai, rey de una tribu del norte, visitó el territorio del sur con su hija Au Co.
Admirando el talento de Lac Long Quan, De Lai casó con él a su hija. Au Co quedó embarazada y al decimoséptimo día los cien huevos que habían salido se abrieron para dejar salir a la vida a otros tantos pequeños Dragones. Ahora, si bien Lac Long Quan tenía ya su familia, siempre extrañaba las costas y visitaba frecuentemente a su madre Long Nu, dejando a Au Co triste y sola.
Lac Long Quan le dijo entonces a su esposa: "Yo tengo linaje de Dragones; me gusta vivir a orillas del mar. Tú tienes linaje de Hada; a ti te gustan las tierras altas. Por lo tanto no podemos permanecer juntos... Será mejor separarnos ahora. Tú llevarás cincuenta de nuestros hijos a las Tierras Altas y yo llevaré a los otros cincuenta a las costas..."
Así que Lac Long Quan tomó cincuenta hijos, los guió hacia la playa y dividió el territorio para gobernarlo. Allí enseñó a los suyos las artes de la pesca y del tatuaje, de modo que si ellos iban al mar, los tatuajes podían protegerlos de animales marinos peligrosos. También les enseñó agricultura; les mostró cómo podían cocinar arroz en un tallo de bambú lleno de agua. Cuando estaba listo, el tallo se partía y se sacaba el arroz para comerlo.
Au Co llevó ella misma a cincuenta de sus hijos a las tierras donde vivirían desde entonces y también dividió el territorio para gobernarlo. A ellos les enseñó cómo criar animales y construír casas apropiadas para protegerse de las fieras.
Y aunque Lac Long Quan y Au Co estaban separados, él y su esposa acordaron: "A pesar de la distancia y la separación, debemos estar dispuestos el uno para el otro y prestarnos ayuda mutuamente en caso de necesidad. Nunca debemos romper nuestro vínculo".

Los hijos de Lac Long Quan y Au Co fueron así los primeros habitantes de Viet Nam, y por ello los vietnamitas de hoy son llamados "Descendientes de Hadas y Dragones".


Así bien pueden haber sido los dos esposos...

Imagen - Deviantart

sábado, 12 de febrero de 2011

"Tanabata Matsuri - Fiesta de las Estrellas"

Leyenda de Japón, con fiesta celebrada en muchos lugares de ese país el 7 de Julio, aunque las fiestas son en Agosto.
Los festivales más famosos tienen lugar en Sendai y en Hiratsuka.

Orihime (Princesa Tejedora) era la hija del Rey Celestial Tentei. Orihime tejía telas espléndidas a orillas de la Vía Láctea (Amanogawa). A su padre le encantaban sus telas, y ella trabajaba duro en ellas día tras día. Pero algo afligía a la princesa, porque a causa de su trabajo nunca podía conocer a alguien de quien enamorarse. Preocupado, Tentei arregló un encuentro entre la Princesa y Hikoboshi (Pastor de las Estrellas), quien vivía al otro lado del río Amanogawa. Cuando los dos se conocieron, se enamoraron al instante el uno del otro, y al poco tiempo se casaron. Sin embargo, una vez casados Orihime dejó de tejer para Tentei, al tiempo que Hikoboshi descuidó su rebaño y las estrellas se desperdigaron por el Cielo. Tentei entonces separó a los amantes, uno a cada lado del Amanogawa, prohibiéndoles verse. Orihime sintió la pérdida de su marido, y pidió al Rey el poder verlo una vez más. Tentei, conmovido por las lágrimas de su hija, permitió que los amantes se vieran el séptimo día del séptimo mes, siempre que Orihime tuviera terminado su trabajo. Sin embargo, la primera vez que intentaron verse se dieron cuenta de que no podían cruzar el río, pues no había puente alguno. Orihime lloró tanto que unas urracas vinieron en su ayuda y le prometieron que harían un puente con sus alas para que pudiera cruzar el río. Si un año ese día está lloviendo, las urracas no pueden venir y los dos amantes deberán esperar hasta el siguiente 7 de Julio.

viernes, 7 de enero de 2011

"Jilocasín - El Príncipe Dragón"

Dos historias cuyos protagonistas fueron Dragones; la segunda quedó registrada en un libro años después de los sucesos que se mencionan allí. Lo único que tienen en común las dos, son sus finales tristes. Pero considerando su antigua data, cualquiera podría esperar que algo así hubiera pasado más cerca de este siglo, y con un desenlace mucho más felíz.

JILOCASíN

Alla en los tiempos del monarca Carlomagno, habitaba en la región de Gascuña un Dragón anciano y muy prudente, llamado Jilocasín, con grandes cualidades como poeta. Cada cierto tiempo, el Dragón abandonaba su comoda y espaciosa cueva, y tomaba apariencia humana para visitar la corte del Rey. Allí era un trovador conocido y respetado, y aprovechaba las breves estancias para cantar sus versos y escuchar las creaciones de otros poetas. Despues, volvía a su residencia de Gascuña, donde podía componer con tranquilidad y llevar una pacífica vida alejada del mundo.
Un día, transformado en trovador, se encontraba viajando por los bosques de Gascuña, y oyó una desesperada llamada de ayuda. Corrió sin perder tiempo hacia donde le parecía oir los gritos y encontró a una mujer defendiéndose del ataque de unos bandidos. Jilocasin recupero su aspecto de Dragon y de dos zarpazos mato a los malhechores. El Dragón subió a la mujer (que estaba inconsciente por las heridas) a su espalda y voló de regreso a su hogar.
Los sirvientes del Dragón atendieron alli a la mujer, cuya ropa, al margen de estar desgarrada en jirones y a la suciedad, denotaba su alto linaje.
Al desliar el fardo que la muchacha apretaba contra su pecho, encontraron a un niño de pocas semanas que dormía, ajeno a los acontecimientos. Gracias a los cuidados de los sirvientes, la mujer se repuso rápidamente, y Jilocasín tomó forma humana para visitar a su protegida. La dama se mostró muy agradecida y le relató su historia.
Había quedado viuda a los dos años de casarse, y su familia la había obligado a contraer matrimonio con su cuñado, un hombre sin escrúpulos que sólo aspiraba a heredar el título y los bienes del difunto marido. El matrimonio se celebró muy rápido, sin que transcurriera el plazo que marcaba la ley.
-Pero yo estaba encinta de mi primer marido, cosa que mi cuñado no sabía-explicaba la mujer-. Cuando a los seis meses de la boda forzada nació el bebé, mi marido intentó arrebatármelo para que no peligrara su herencia. Temiendo por la vida de mi hijo escapé, pero él me persiguió con sus esbirros, y casi logra su propósito de matar al niño. Afortunadamente, vos nos habéis salvado, y ahora siento que mi vida os pertenece.
Enternecido por el dolor y la belleza de la mujer, el amable Jilocasín le brindó apoyo y cobijo en su casa.
Pasó el tiempo, y el Dragón-Poeta y la dama se hicieron inseparables. La bella fugitiva conoció la verdadera naturaleza del Dragón, pero estaba tan prendada de su gentileza y amabilidad, que nada enturbió el cariño que le profesaba. Por su parte, el sabio Dragón encontró en la mujer la comprensión y amistad que siempre había buscado. Jilocasín y la dama daban largos paseos juntos, y a menudo el Dragón la llevaba sobre su espalda a visitar países lejanos.
Juntos cabalgaban, reían y cantaban las trovas que el Dragón-Poeta componía. Así transcurrieron tres años felices. Para colmo de su dicha, la mujer quedó embarazada.
Ambos esperaban con ilusión el nacimiento de su hijo, pero la dama murió al dar a luz. Jilocasín quedó destrozado, y tardó mucho en reponerse. Había perdido a una compañera única, a la única mujer que le amaba tal como era.
Fiel a la memoria de su dama, el Dragón crió a los dos niños sin hacer diferencias entre el hijo adoptivo y el suyo propio. Los educó en los más altos principios de su época, y pasado el tiempo, los presentó en la corte para ser armados caballeros.
Los dos hermanos, que se hacían llamar los Caballeros del Dragón, fueron afamados como ejemplo de nobleza y honradez, y acabaron por vengar la memoria de su madre conquistando el feudo que su tío les había arrebatado.

EL PRINCIPE DRAGÓN Y LA DAMA DE AQUITANIA

En la corte de Leonor de Aquitania tuvieron lugar en la Alta Edad Media los más renombrados torneos de poesía de toda Francia. Allí acudían los más exquisitos trovadores para demostrar su arte, y una vez al año se nombraba al vencedor de esta justa poética. En una ocasión fue declarado ganador un joven desconocido y bien parecido, que se negó a dar su nombre y a indicar su procedencia pese a los ruegos de la propia Leonor. El aura de misterio que envolvía al anónimo trovador, unida a su gentileza y apostura, lo convirtieron rápidamente en uno de los favoritos de las damas del lugar. Griselda, una doncella joven y soñadora, hija menor del señor de Foix, se enamoró apasinadamente del caballero y le declaró su amor. Ante los ruegos de la joven, el trovador accedió a desposarla en secreto y llevarla consigo a su morada, pero con la condición expresa de que Griselda nunca debía indagar su secreto. La enamorada dama prometió sin dudarlo que cumpliría con la extraña condición. Todo parecía poco con tal de permanecer junto a su amado. Una noche, la joven Griselda se había quedado dormida en los brazos de su amor en el castillo de Leonor de Aquitania, donde residía, y al abrir los ojos se encontró en una estancia que no conocía. Era un lugar lujoso, adornado con sedas y piedras preciosas, y junto a ella se hallaba su esposo, que le sonreía con gentileza. -Estás en mi morada, que te pertenece- le dijo el trovador-. Puedes dar órdenes a mis sirvientes, y hacer y deshacer lo que gustes. Dispones de cuadras con caballos, monteros y azores para cazar, y puedes entrar y salir a tu antojo. Eres mi dama, y todo lo mío es también para ti, Tienes doncellas prestas a servirte en lo que desees, bailarinas y músicos para solazarte, joyas y sedas para ataviarte. Si algo te falta, dímelo y te lo proporcionaré. -Nada deseo más que el amor de mi señor- respondió la joven, deslumbrada. -Bien, amor mío, pero recuerda tu promesa. La bella Griselda, llena de felicidad, selló su conformidad lanzándose a los brazos que le tendía su amante esposo. Durante un tiempo, la dama cumplió el trato y se sintió en un auténtico paraíso. El caballero trovador, siempre gentil y enamorado, pasaba la mayor parte del tiempo con su esposa. Sólo de vez en cuando desaparecía en una estancia cerrada, y ella, fiel a su promesa, no preguntaba nada. Sin embargo, la curiosidad iba poco a poco haciendo mella en su espíritu. Un día, dejando de lado su promesa, decidió conocer el secreto de su amante caballero. Se acercó sigilosa a la puerta de la estancia prohibida, que había quedado entreabierta, y espió por una rendija. Horrorizada, vio entonces cómo el trovador se transformaba en un enorme Dragón de verdes escamas y poderosas alas, y no puedo reprimir un grito de espanto. El Príncipe Dragón se volvió al punto, y vio a la aterrorizada esposa en el umbral. Dolido por la traición de su amada, el caballero hizo que sus sirvientes llevaran a Griselda de vuelta a la corte de Aquitania, y nunca más volvió a saberse de él.

viernes, 24 de diciembre de 2010

"Celebración En Venezuela"

Volviendo a lo que pasa en esta parte del mundo y en estos días, dejo ahora unos aguinaldos conocidos de Venezuela.


http://www.youtube.com/watch?v=wxoXeh9m8LY


http://www.youtube.com/watch?v=7R6JL3y7bys


http://www.youtube.com/watch?v=ink52QZNgrA


http://www.youtube.com/watch?v=7R6JL3y7bys


Los estilos más comunes para un aguinaldo son el Joropo y el Merengue.

jueves, 23 de diciembre de 2010

"Una Verdadera Natividad"

Como para la Navidad que viene mañana...
Una imagen de la Natividad, que me pareció la más verosímil.

Antes de los Reyes,
antes de los pastores...
Igual que a San Francisco,
algunas Criaturas
acompañaron al Niño Salvador,
beneficiándose por Él.


-Yale Crest Living-


domingo, 26 de septiembre de 2010

"Los Dragones Y Nosotros"

Como escribí en una entrada de "Back To Eden"... Uno de mis mayores sueños es el que pueden ver en la imágenes que siguen: Dragones conviviendo con nosotros y todo en completa libertad. Pues los verdaderos sueños son esos que nos resultarían imposibles de ver realizados. De modo que, si pueden, hagan lo mismo, y entonces un día ellos podrán hacer cosas junto a nosotros, pues ya no habrá ningún motivo de temor.

Reunión Al Pie De Las Montañas



Encuentro Feliz Al Atardecer



Pequeño Y Perfecto Compañero



Aprendizaje Mutuo



Donde Sé Que Más Te Gusta



Toda La Calidez Del Hogar


domingo, 17 de enero de 2010

"Tres dibujos nuevos (para el blog)"








Tres trabajos que pude terminar de corregir para traer
a "Kabbalah y Mythology".

viernes, 2 de octubre de 2009

"La Que Vino Del Mar"

Mis pies alcanzaron
el borde del agua...
Nunca pude olvidar
cuando subiste al pueblo;
pues tu pelo sin luna
envolvió mis sentidos
con sus alas de Cuervo.
Y tus ojos profundos
inundaron los míos
con mares olvidados.
En mi ocaso,
tu vestido de espuma
baila todavía
en el viento de la playa
Y tu búsqueda sentimental,
más allá de tu techo azul,
me ha atado
al misterio de las olas...
Y tu corazón de agua y sal
ha revivido tu imagen milenaria
y manifestado su deseo...
Y mi pregunta silenciosa
-que son mis pasos-,
hallará la respuesta
siguiendo los tuyos.


Toda la imagen de estos versos, especialmente en la anteúltima estrofa, nos habla de una figura legendaria que salió del gran océano; femenina, misteriosa, vestida de blanco... Sólo puede ser Iemanjá, la diosa de los cultos afrobrasileños.

viernes, 24 de octubre de 2008

"Si Ellos Hubieran Seguido Hasta Hoy..."


Nada les impediría hacer lo que más les gusta,
con quienes más quieren,
y ser aceptados completamente.

sábado, 27 de septiembre de 2008

"Reyes En La Mitología"


Ellos no eran los monstruos sanguinarios
de las historias medievales...
Y siempre intentaban defender lo que más apreciaban.
Más aún, si comprometían su corazón
o alguien lograba conquistárselos.

viernes, 1 de agosto de 2008

"Fina En Cuarto Creciente"

Aunque no sea una Criatura mitológica, al Delfín no le faltan leyendas e historias que rozan lo maravilloso, o también se encuentra involucrado en la compleja mitología griega, esquimal, india y china.
En la Grecia antigua, por ejemplo, de acuerdo con Claudio Eliano, a veces los Delfines se enamoraban de algunas personas jóvenes, pero el caso es que se sienten en verdad atraídos hacia nosotros y gustan de nuestra compañía.
Lo que sigue es mi versión de una historia de amor que termina trágicamente por causas -por desgracia-, seguramente aún repetidas.


La estela de los barcos
era una larga nube;
el agua, como un cielo
sin Sol y sin estrellas
por donde Fina volaba...
Flecha gris entre Delfines,
desde Tori-Shima a Creta.


Tomando a las estrellas
por sus hermanos,
Glauco la llamó desde la orilla,
y le dio su pez -cena del día-,
bocado de Grecia para ella.
Fina le agradeció...
Su sonrisa brillaba
más que sus ojos.


Kalimera... Kalimera,
querida amiga,
deja que el Sol se vaya...
Quédate en estas aguas;
Kalimera... Kalimera,
querido amigo,
los mares ya no serán
tan grandes para los dos.


Fina le contaba
de islas y países;
de grutas oscuras
y viajes azules.
Glauco le mostraba
las Constelaciones...
Pegassus, Cygnus y Draco;
y por supuesto, Delphinus.


Las Cícladas reían
mirando llegar a Fina,
y en las Espóradas era
una canción su llegada.
Bailando sobre las olas,
la buena pesca indicaba;
y los que buscaban peces,
hasta perlas, encontraban.


El pequeño pescador,
con Fina en cuarto creciente,
desamarraba su bote
para despertar al Sol.
Y al final de la jornada,
tras vender en el mercado,
de su cesta de pescado
reservaba lo mejor
para compartir su cena.


Muchos días más pasaron
como brisa sobre Knossos,
como oleaje en Iraklion,
como sueño de Serifos.
Se despidieron
en el mes de Agosto
bajo el cristal de una Luna
igual de enamorada.

Cien flechas veloces
en el mar del norte,
oyeron unas voces
más duras que el invierno.
Y llovieron arpones...
De las plateadas pieles,
brotaban amapolas
premiadas con aplausos.

Herida por un rayo
que la convirtió en fuego,
huyó de aquél infierno...
Calor y frío de muerte.
Un cometa vencido,
de regreso hacia el Sol
del niño de la isla.

Sayonara... Sayonara,
querido niño,
todo se vuelve agua;
mi vida se vuelve noche.
Sayonara... Sayonara,
querida Fina,
también yo seré agua y sal
cuando la Luna regrese.

Al verla apagarse
como una estrella,
inventó flores negras
con guijarros pulidos.
Entró en el cielo de ella
como si fuese el suyo,
y coronó su frente
con la espuma salada.

El paso de los días
era un continuo oleaje;
la playa, un desierto,
como espejo sin vida...
Sombra gris entre Gaviotas,
desde Mikonos a Creta.

Ellos se llevaron
algo de tristeza
y mucho de alegría,
dejando las islas
vacías de cantos.
Volverán un día...
-afirman algunos,
aventuran otros...- :
Dos Palomas blancas.