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jueves, 3 de abril de 2014

El Libro Abierto - Los 7 Folios


Aquí está lo que había pensado dejar
después de mi última entrada,
la dedicada a las Gárgolas.
Van a tener que copiar y agrandar las siete imágenes
en blanco y negro
(también la de color),
para ver sin problemas
todo lo que aparece escrito.












(Editado hoy, tenía que arreglar los dos últimos)




viernes, 10 de enero de 2014

Acerca De Las Gárgolas

Mientras tengo lista una entrada acerca del Libro Cerrado (publiqué esta hace varios años), dejo una para hablar de las Gárgolas.
Aunque florecieron en la Edad Media como ornamentos de catedrales,  su aparición se remonta a la época egipcia, y su función original, disimular el extremo de los caños por donde debía salir el agua.

Los mencionados egipcios dejaban estatuas con el fin de cuidar sus templos y otros edificios importantes. Y en todo el mundo antiguo, figuras o cabezas con aspecto monstruoso se utilizaban incluso en los barcos, para ahuyentar el mal.


En el Medioevo, las formas se diversificaron aunque sólo fuera principalmente en Francia, pero los temas usados siguieron siendo los de la mitología clásica.

Poco después del SXIII no hay evidencias seguras de que hayan creado nuevas Gárgolas, menos aun para usar en iglesias, pero en los últimos dos o tres siglos empezaron al menos a adornar -o proteger, no se sabe exactamente-, edificios modernos en algunos países.

Porque tal fue durante cientos de años el propósito de su creación: alejar espíritus malignos tal como ocurre en el lejano Oriente... Con variaciones menores o mayores, pero la misma necesidad.






jueves, 14 de julio de 2011

"Los Cuatro Seres Y Los Elementos"



Aquí están otra vez, los cuatro Seres más representativos de la Mitología mundial. El Grifo, por su propia naturaleza, manda en el aire y la tierra; luego el Pegaso ejerce su dominio absoluto en el viento o aire. Al Unicornio le corresponde el regir al elemento Tierra -tal vez también algo del Fuego y del Agua, como se ve por su cuerno dorado y su propio color-; y el Dragón, por último, es dueño de los cuatro elementos que conocemos.


En cierto modo, también, cada Ser limita la acción del otro o le brinda en ocasiones la fuerza del elemento que le falta. Esto para nosotros sería como desarrollar alguna facultad nueva con ayuda de un alma desencarnada, un Ángel, un Espíritu Guía o tal vez un Nagual.


En cuanto a los Seres en sí mismos, aunque todavía se discute su existencia, incluso si se habla de tiempos olvidados, se me ocurrió hace poco que si toda la vida vino de algún otro lado tal como también afirma la Ciencia, en ese "algún otro lado" bien pueden haber existido al menos el Dragón y el Unicornio.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

"Los Cuatro de la Mitología"

Cuatro cosas que pude traer para este Blog, acerca de las Criaturas más representativas de la mitología. La primera está dedicada al Pegaso, la segunda al Grifo, la siguiente al Unicornio y la última al Dragón.


La perla del mar oscuro
infinito y bien sembrado
de blancas flores nocturnas,
reflejándose en el lago
sonreía a los consortes
y al hijo que aún no dormía,
porque él también disfrutaba
el amor que se tenían.

La Tigresa azul descansa
pero sin querer dormir...
Ella mira a su consorte
recostada junto a él,
un blanco Corcel alado
que la ama tal como es;
mirándola con sus ojos
azules como el ayer.

El Pegaso allí se acuesta
pero parece volar
en frescos cielos de hierba
con su propia Luna al lado,
la Tigresa siempre azul,
que ama todo lo que es él;
mirándolo con sus ojos
de un celeste amanecer.

El hijo ya casi duerme
sin saber si está jugando,
o es Luna, Tigre y Pegaso
volando por la llanura,
corriendo entre mil estrellas
que sonríen igual que él
mientra la familia espera
felíz, por el nuevo día.



Amanecer del Rey Grifo...
El Sol de las montañas
ilumina su rostro,
y hace ya volar sus alas.

En su mano lleva el cetro
ganado tras cien batallas
que libró para brillar
como Rey de cielo y tierra.

No necesita corona..
Sus ojos llevan la Ley
de la autoridad suprema,

que su boca manifiesta,
y por su brazo ejecuta
sin dejar pasar un día.



El Unicornio fugaz
vuelve a la niebla
que es su refugio.

Los tréboles que ha hollado
ya no recuerdan
sus leves pasos.

Su imagen en el agua
fue como nieve
hecha rocío.

Entre altas montañas,
algunos vieron
breves luceros.

Allá iba el Unicornio,
fugaz estrella
de las mañanas.



Ven, Dragón, de tu hogar de misterio,
aunque hoy tu historia no sea más que fragmentos
de un móvil viejo y olvidado,
pero construído con tus propias escamas,
creado para traernos cuentos
que hablaran de tus alas extendidas
entre el Sol y nuestros sueños.

¿No has vuelto, acaso, a surcar los vientos?

Pues hoy te nombran más de mil historias:
altivo, fuerte, y nunca conquistado,
a no ser por una gema legendaria
o una mujer, de ti aún más digna,
con quien vivir por siempre
entre un jardín del Cielo
y un sueño de la Tierra.

¡Ven, Dragón! ¡Regresa!
Que las leyendas de ahora
te reclaman y esperan. ¡Regresa!


jueves, 24 de diciembre de 2009

"Como Espíritus Protectores"

En estos videos, el Grifo no sé exactamente qué representa, pero el Unicornio y el León son verdaderas figuras protectoras de Inglaterra, en un plano extra-físico, así como el Gallo lo es para los franceses, y casi todos los países tienen un Animal simbólico que los representa y protege, al igual que las tribus con sus totems.


http://www.youtube.com/watch?v=T141wdpNsQ4

http://www.youtube.com/watch?v=IYYOLityZMB

http://www.youtube.com/watch?v=3rlTmHAsUOU

miércoles, 6 de febrero de 2008

"Unicornios De Algún Reino"

Ellos comparten con otras tres Criaturas
el segundo lugar en el Mundo Mitológico




http://www.tcady.com/clipart2%20new%20images/captivite-unicorn.jpg





http://kaycie18.tripod.com/sitebuildercontent/sitebuilderpictures/lady_unicorns345x312.jpg

"Lo Que Le Ocurrió A Chandra"

-Otra vez esos malditos cazadores furtivos... -Gruñó Devi Singh Rathore, Guardián en la Reserva de Ranthambhore, reconociendo las huellas dejadas por ellos la noche anterior.
Enseguida reunió a los demás Guardaparques para elaborar el nuevo plan a seguir.
Aquellos eran los responsables de las heridas en su cabeza y su hombro, tras una persecución durante la cual había bordeado las colinas de Rajastan junto a un compañero, quien resultó muerto en la emboscada por los mismos cazadores.
Pero ahora, a la par de las huellas, él y los suyos terminaron siguiendo un doloroso rastro de sangre cuyas manchas aparecían a intervalos casi regulares. Si se apresuraban, los atraparían antes que pudieran escapar con su desafortunada presa.
Eso que parecía un Via Crucis -como en cada situación similar- los llevaba ahora a duras penas por una maraña arbórea, pero tres metros más adelante pudieron oír voces murmurando como si sus dueños conocieran el peligro inminente.
Rathore hizo unas señas y los Guardias efectuaron un rodeo para cerrarles por el otro lado la posibilidad de escapar; entonces, con otra señal convenida, todos corrieron hacia el centro del círculo, apartando ahora las ramas ruidosamente. Los dos cazadores comenzaron a dar voces y empuñaron sus armas, listos para hacer fuego sobre el primero que vieran, pero aunque dispararon hiriendo a uno de los Guardianes fueron dominados rápidamente.
Devi experimentó un extraño placer vengativo al verlos en la hierba con las manos atadas ; sin embargo debía examinar a la única víctima importante para él en esos momentos.
Allí mismo yacía, enorme y hermosa, una tigresa a quien él creyó reconocer. Los cazadores habían comenzado a sacarle la piel.
El Guardián se inclinó sobre uno de ellos y casi lo sacudió al interrogarlo.
-¿Para quién iba a ser, la piel y lo demás ? ¡Respóndeme! -Le dijo furioso, mientras se contenía de golpearlo por su cargo dentro del Parque. -¿Para quién mataste a esa tigresa?
El cazador, tal como Rathore suponía, permaneció callado. Lo soltó dándose vuelta para dar a entender que ya no quería mirarlo -Ella tenía más de mujer que tú de hombre... -Otro Guardia llamó a las oficinas de la Reserva pidiendo un vehículo y más tarde los llevaron a una habitación donde fueron encerrados.
Allí estarían hasta que hicieran su correspondiente declaración, aunque según opinaba Devi, con una protección tan superior a la de sus tigres como inmerecida.

Para la mayoría de los Guardafaunas, las criaturas que vivían en Ranthambhore constituían familias y rebaños, a los cuales debían vigilar en cuestiones como población y salud.
Para él en cambio, al menos en lo referido a los tigres, cada individuo igualaba en importancia a un príncipe o una princesa europeos; y si en el mercado negro un desdichado felino muerto se pagaba seis millones de dólares, Devi había imaginado cuánto pediría por un ejemplar vivo en caso de vendérselo a uno de esos traficantes: veinte mil millones... Todo suyo, para tomar o rechazar.
Por último, consideraba sus tendencias feroces debidas únicamente a su entorno, argumentando que si hubieran existido en otro ambiente habrían sido tan mansos como corderos.
Pero estaba de acuerdo en que siguieran siendo tal cual eran.

La hija de Rathore, con diecisiete cumplidos cuatro meses atrás, dormía profundamente, pero no pudo evitar despertarse casi a las dos de la mañana al oír unos golpes en su ventana. En realidad -y esto era conocido por todos- tenía oídos tan sensibles como los de un lobo.
Cuando se levantó y pudo mirar a través del vidrio, vio algo muy brillante deslizándose por el jardín hacia el sector protegido de la Reserva.
Lo que producía la luz volvió sobre sus pasos y entonces Chandra alcanzó a distinguir su forma, aunque sabía que nunca la había visto, ni había oído mencionar siquiera ese tipo de Criatura.
Boquiabierta pero sin temor alguno, siguió contemplando la figura de aquel Unicornio mientras él parecía estar pidiéndole que lo siguiera.
En cuanto Chandra entendió esto no dudó en vestirse para salir, aunque algún Guardia pudiera descubrir su repentino impulso. De algún modo intuía que era mejor mantener el secreto, pues en caso contrario no sabía qué les diría con respecto a esa Criatura tan extraña pero hermosa como una deidad, ni cómo había podido verla... ¿Los dioses se manifestaban así ?, ahora no estaba segura.
-¿Eres un Avatar de la Luna? -Le preguntó a la luminosa Criatura que no le respondió, pero se quedó mirando a la joven.
Luego Chandra creyó oír “apresúrate...”, y el Unicornio giró velozmente para desaparecer tras unos arbustos.

La noche siguiente los golpes parecieron más cargados de urgencia, pero esta vez Chandra ya estaba lista para salir tras él.
Cuando se internó en plena selva, luchando contra el sueño y siguiendo al Unicornio, tras caminar cuarenta minutos oyó correr el agua de un río aún muy lejano. Sabía que desde allí tardarían una hora en alcanzar la orilla, pero si él quería llevarla a ese lugar haría el esfuerzo...
En su camino tampoco faltaron tigres saliéndoles al paso, no obstante lo cual Chandra notó enseguida que ellos sólo seguían con la vista al Unicornio; no le prestaban a ella la menor atención y pronto dejó de asustarse al verlos aparecer como surgiendo desde las sombras.
Faltando cinco kilómetros para el río la Criatura torció su rumbo hacia la izquierda. En ese momento la joven pudo percibir -también identificar- el olor del agua, el de unos hongos, el de cada árbol... y en especial el de un gran tigre que había estado siguiéndolos los últimos veinte minutos. Pero a diferencia del resto, tenía la mirada puesta en la hija del Guardafauna, y aun así ella no se sentía asustada.
Todo la llevaba en cambio a un desenlace que en cierto modo esperaba entre expectante y serena, con una pronta vida familiar tranquila y feliz. La joven india frunció el entrecejo ante ese planteo para sí misma, aunque... ¿No se habría enamorado sin duda de ella ese Ser? ... ¿Más tarde no aparecería en algún misterioso jardín interior, viviendo junto a él con esa maravillosa apariencia exterior?
El ser resplandeciente ya estaba parado frente a una cueva de la cual salían unos rugiditos angustiados y agudos. Aunque los había oído mucho antes, al ver en esa oscuridad quiénes emitían ese llamado pudo sentir cómo, además de las nuevas capacidades sensoriales, algo distinto despertaba en su interior.
Recién entonces la invadió un sentimiento de terror, breve pero muy grande. Se dio vuelta; el Unicornio estaba frente a ella.
“Apresúrate...” -Esta vez el pedido fue más claro y apremiante.
Los dos tigrecitos desamparados estaban allí. ¿Necesitaban alimento? ¿Tal vez cuidados? ...Pero le era casi imposible llevarlos por sus propios medios a un lugar donde pudieran ocuparse de ellos.
Estremeciéndose, volvió a mirar al Unicornio y supo lo que él le pedía.
Sentándose en el suelo frío y húmedo de la cueva ( no le molestaba ya ni esto ni los olores salvajes acumulados en su interior ) levantó el borde superior de la prenda que cubría su torso y, aún temblando, tomó a uno de los pequeños con ambas manos.
Sin embargo eso también desapareció al sostener así al tigrecito, como si él le brindara calor, tanto externo como interno.
Cuando los pequeños saciaron su hambre de dos días, cada uno en su momento, la Criatura se aproximó a Chandra y apoyó la punta del cuerno sobre su entrecejo. Entonces la joven no deseó sino quedarse allí, cuidando a los hijos que la naturaleza le había dado.
...Y el Unicornio se desvaneció, pues ahora alguien podía continuar su labor terrenal.

Chandra durmió y despertó junto a los tigrecitos una hora antes del amanecer. En la entrada del cubil vio el rostro del tigre que había estado siguiendo sus pasos; como la vez anterior, no tuvo el menor asomo de miedo.
Separando apenas los labios, él le lanzaba gruñidos cortos y suaves, de incitación y deseos, pero para ella aún era muy pronto. Recordando vagamente la onda del amor que la había invadido a través de sus otros ojos, se alisó el pelo y volvió a amamantar a los bebés de la tigresa muerta; sabía que él podía matarlos si los dejaba solos, por lo cual -antes de aceptar a su formidable pretendiente - defendería a sus pequeños con uñas y colmillos, o con su propia vida.