viernes, 7 de enero de 2011
"Jilocasín - El Príncipe Dragón"
JILOCASíN
Alla en los tiempos del monarca Carlomagno, habitaba en la región de Gascuña un Dragón anciano y muy prudente, llamado Jilocasín, con grandes cualidades como poeta. Cada cierto tiempo, el Dragón abandonaba su comoda y espaciosa cueva, y tomaba apariencia humana para visitar la corte del Rey. Allí era un trovador conocido y respetado, y aprovechaba las breves estancias para cantar sus versos y escuchar las creaciones de otros poetas. Despues, volvía a su residencia de Gascuña, donde podía componer con tranquilidad y llevar una pacífica vida alejada del mundo.
Un día, transformado en trovador, se encontraba viajando por los bosques de Gascuña, y oyó una desesperada llamada de ayuda. Corrió sin perder tiempo hacia donde le parecía oir los gritos y encontró a una mujer defendiéndose del ataque de unos bandidos. Jilocasin recupero su aspecto de Dragon y de dos zarpazos mato a los malhechores. El Dragón subió a la mujer (que estaba inconsciente por las heridas) a su espalda y voló de regreso a su hogar.
Los sirvientes del Dragón atendieron alli a la mujer, cuya ropa, al margen de estar desgarrada en jirones y a la suciedad, denotaba su alto linaje.
Al desliar el fardo que la muchacha apretaba contra su pecho, encontraron a un niño de pocas semanas que dormía, ajeno a los acontecimientos. Gracias a los cuidados de los sirvientes, la mujer se repuso rápidamente, y Jilocasín tomó forma humana para visitar a su protegida. La dama se mostró muy agradecida y le relató su historia.
Había quedado viuda a los dos años de casarse, y su familia la había obligado a contraer matrimonio con su cuñado, un hombre sin escrúpulos que sólo aspiraba a heredar el título y los bienes del difunto marido. El matrimonio se celebró muy rápido, sin que transcurriera el plazo que marcaba la ley.
-Pero yo estaba encinta de mi primer marido, cosa que mi cuñado no sabía-explicaba la mujer-. Cuando a los seis meses de la boda forzada nació el bebé, mi marido intentó arrebatármelo para que no peligrara su herencia. Temiendo por la vida de mi hijo escapé, pero él me persiguió con sus esbirros, y casi logra su propósito de matar al niño. Afortunadamente, vos nos habéis salvado, y ahora siento que mi vida os pertenece.
Enternecido por el dolor y la belleza de la mujer, el amable Jilocasín le brindó apoyo y cobijo en su casa.
Pasó el tiempo, y el Dragón-Poeta y la dama se hicieron inseparables. La bella fugitiva conoció la verdadera naturaleza del Dragón, pero estaba tan prendada de su gentileza y amabilidad, que nada enturbió el cariño que le profesaba. Por su parte, el sabio Dragón encontró en la mujer la comprensión y amistad que siempre había buscado. Jilocasín y la dama daban largos paseos juntos, y a menudo el Dragón la llevaba sobre su espalda a visitar países lejanos.
Juntos cabalgaban, reían y cantaban las trovas que el Dragón-Poeta componía. Así transcurrieron tres años felices. Para colmo de su dicha, la mujer quedó embarazada.
Ambos esperaban con ilusión el nacimiento de su hijo, pero la dama murió al dar a luz. Jilocasín quedó destrozado, y tardó mucho en reponerse. Había perdido a una compañera única, a la única mujer que le amaba tal como era.
Fiel a la memoria de su dama, el Dragón crió a los dos niños sin hacer diferencias entre el hijo adoptivo y el suyo propio. Los educó en los más altos principios de su época, y pasado el tiempo, los presentó en la corte para ser armados caballeros.
Los dos hermanos, que se hacían llamar los Caballeros del Dragón, fueron afamados como ejemplo de nobleza y honradez, y acabaron por vengar la memoria de su madre conquistando el feudo que su tío les había arrebatado.
EL PRINCIPE DRAGÓN Y LA DAMA DE AQUITANIA
En la corte de Leonor de Aquitania tuvieron lugar en la Alta Edad Media los más renombrados torneos de poesía de toda Francia. Allí acudían los más exquisitos trovadores para demostrar su arte, y una vez al año se nombraba al vencedor de esta justa poética. En una ocasión fue declarado ganador un joven desconocido y bien parecido, que se negó a dar su nombre y a indicar su procedencia pese a los ruegos de la propia Leonor. El aura de misterio que envolvía al anónimo trovador, unida a su gentileza y apostura, lo convirtieron rápidamente en uno de los favoritos de las damas del lugar. Griselda, una doncella joven y soñadora, hija menor del señor de Foix, se enamoró apasinadamente del caballero y le declaró su amor. Ante los ruegos de la joven, el trovador accedió a desposarla en secreto y llevarla consigo a su morada, pero con la condición expresa de que Griselda nunca debía indagar su secreto. La enamorada dama prometió sin dudarlo que cumpliría con la extraña condición. Todo parecía poco con tal de permanecer junto a su amado. Una noche, la joven Griselda se había quedado dormida en los brazos de su amor en el castillo de Leonor de Aquitania, donde residía, y al abrir los ojos se encontró en una estancia que no conocía. Era un lugar lujoso, adornado con sedas y piedras preciosas, y junto a ella se hallaba su esposo, que le sonreía con gentileza. -Estás en mi morada, que te pertenece- le dijo el trovador-. Puedes dar órdenes a mis sirvientes, y hacer y deshacer lo que gustes. Dispones de cuadras con caballos, monteros y azores para cazar, y puedes entrar y salir a tu antojo. Eres mi dama, y todo lo mío es también para ti, Tienes doncellas prestas a servirte en lo que desees, bailarinas y músicos para solazarte, joyas y sedas para ataviarte. Si algo te falta, dímelo y te lo proporcionaré. -Nada deseo más que el amor de mi señor- respondió la joven, deslumbrada. -Bien, amor mío, pero recuerda tu promesa. La bella Griselda, llena de felicidad, selló su conformidad lanzándose a los brazos que le tendía su amante esposo. Durante un tiempo, la dama cumplió el trato y se sintió en un auténtico paraíso. El caballero trovador, siempre gentil y enamorado, pasaba la mayor parte del tiempo con su esposa. Sólo de vez en cuando desaparecía en una estancia cerrada, y ella, fiel a su promesa, no preguntaba nada. Sin embargo, la curiosidad iba poco a poco haciendo mella en su espíritu. Un día, dejando de lado su promesa, decidió conocer el secreto de su amante caballero. Se acercó sigilosa a la puerta de la estancia prohibida, que había quedado entreabierta, y espió por una rendija. Horrorizada, vio entonces cómo el trovador se transformaba en un enorme Dragón de verdes escamas y poderosas alas, y no puedo reprimir un grito de espanto. El Príncipe Dragón se volvió al punto, y vio a la aterrorizada esposa en el umbral. Dolido por la traición de su amada, el caballero hizo que sus sirvientes llevaran a Griselda de vuelta a la corte de Aquitania, y nunca más volvió a saberse de él.
viernes, 24 de diciembre de 2010
"Celebración En Venezuela"
http://www.youtube.com/watch?v=wxoXeh9m8LY
http://www.youtube.com/watch?v=7R6JL3y7bys
http://www.youtube.com/watch?v=ink52QZNgrA
http://www.youtube.com/watch?v=7R6JL3y7bys
Los estilos más comunes para un aguinaldo son el Joropo y el Merengue.
jueves, 23 de diciembre de 2010
"Una Verdadera Natividad"
-Yale Crest Living-
miércoles, 1 de diciembre de 2010
"Los Cuatro de la Mitología"
La perla del mar oscuro
infinito y bien sembrado
de blancas flores nocturnas,
reflejándose en el lago
sonreía a los consortes
y al hijo que aún no dormía,
porque él también disfrutaba
el amor que se tenían.
La Tigresa azul descansa
pero sin querer dormir...
Ella mira a su consorte
recostada junto a él,
un blanco Corcel alado
que la ama tal como es;
mirándola con sus ojos
azules como el ayer.
El Pegaso allí se acuesta
pero parece volar
en frescos cielos de hierba
con su propia Luna al lado,
la Tigresa siempre azul,
que ama todo lo que es él;
mirándolo con sus ojos
de un celeste amanecer.
El hijo ya casi duerme
sin saber si está jugando,
o es Luna, Tigre y Pegaso
volando por la llanura,
corriendo entre mil estrellas
que sonríen igual que él
mientra la familia espera
felíz, por el nuevo día.
Amanecer del Rey Grifo...
El Sol de las montañas
ilumina su rostro,
y hace ya volar sus alas.
En su mano lleva el cetro
ganado tras cien batallas
que libró para brillar
como Rey de cielo y tierra.
No necesita corona..
Sus ojos llevan la Ley
de la autoridad suprema,
que su boca manifiesta,
y por su brazo ejecuta
sin dejar pasar un día.
El Unicornio fugaz
vuelve a la niebla
que es su refugio.
Los tréboles que ha hollado
ya no recuerdan
sus leves pasos.
Su imagen en el agua
fue como nieve
hecha rocío.
Entre altas montañas,
algunos vieron
breves luceros.
Allá iba el Unicornio,
fugaz estrella
de las mañanas.
Ven, Dragón, de tu hogar de misterio,
aunque hoy tu historia no sea más que fragmentos
de un móvil viejo y olvidado,
pero construído con tus propias escamas,
creado para traernos cuentos
que hablaran de tus alas extendidas
entre el Sol y nuestros sueños.
¿No has vuelto, acaso, a surcar los vientos?
Pues hoy te nombran más de mil historias:
altivo, fuerte, y nunca conquistado,
a no ser por una gema legendaria
o una mujer, de ti aún más digna,
con quien vivir por siempre
entre un jardín del Cielo
y un sueño de la Tierra.
¡Ven, Dragón! ¡Regresa!
Que las leyendas de ahora
te reclaman y esperan. ¡Regresa!
lunes, 15 de noviembre de 2010
¿Cosas Perdidas Para Siempre?

Parece que conviene creer en los historiadores de la antigüedad, cuando hablan con gran detalle de cosas que ocurrieron y lugares que existieron, simplemente porque podían haberlos visto mientras vivían. Es como si ahora alguno de nosotros hubiera hablado unos diez o quince años atrás, de la república Yugoslava.
Pero ese pasado mucho más lejano e irrecuperable incluye el cementerio de Gehor, y -según Herodoto-, los cuatro objetos maravillosos que menciona la siguiente historia:
"Los Jinetes de la Estepa hacían remontar sus orígenes a Targitaus, hijo del Rey del Cielo, y a la Diosa Serpentiforme, su esposa. Y aquí encontramos alusiones cósmicas. Desde lo alto cayeron a la Tierra diversos objetos: un arado de oro, un yugo, un hacha de batalla y una copa, símbolos todos de poder. Los hijos de Targitaus trataron de apoderarse de tales objetos, pero tan pronto como se acercaron a ellos, brotaron alrededor de los mismos altas llamas, que formaron una barrera insuperable. Sólo cuando el más joven de los hermanos intentó la empresa, se apagó el fuego. Y con aquellos instrumentos se convirtió en el jefe de la tribu de Falata y soberano de la nación de los Escolot".
Mucho más cercano en el tiempo a nosotros, tenemos la magnífica Sala de ámbar, terminada en el siglo XVIII y saqueada en 1941 por soldados alemanes, que sacaron todo lo que consideraban de valor y hoy sólo se recuperaron algunos adornos.
¿Dónde habrán ido semejantes tesoros, tan inhallables en estos días como la Atlántida?
¿Cuántas cosas más, habrán, que sólo pudieron permanecer en la memoria del mundo?
domingo, 26 de septiembre de 2010
"Los Dragones Y Nosotros"
Como escribí en una entrada de "Back To Eden"... Uno de mis mayores sueños es el que pueden ver en la imágenes que siguen: Dragones conviviendo con nosotros y todo en completa libertad. Pues los verdaderos sueños son esos que nos resultarían imposibles de ver realizados. De modo que, si pueden, hagan lo mismo, y entonces un día ellos podrán hacer cosas junto a nosotros, pues ya no habrá ningún motivo de temor.
Reunión Al Pie De Las Montañas

Pequeño Y Perfecto Compañero
lunes, 30 de agosto de 2010
"Un Gran Mito De Venezuela"
El Mito de María Lionza (Yara):
Es reverenciada como diosa de la naturaleza y Reina de la magia y la brujeria. Conocida como la santa patrona de los brujos.
En el ámbito espiritual según el sincretismo de la región es el máximo escalón de las cortes espirituales, por lo que se ubica su importancia después de la Santísima Trinidad y la Virgen María Madre de Jesús.
María Lionza viene a encarnar en América un símil de la diosa Venus y Gea, diosa de la paz, el amor, la armonía, siempre relacionada con la magia del agua, el trueno, perfumes, bosques, montañas. Misterio Universal de la feminidad y el amor y otras representaciones de la naturaleza.
Hay más de 25 relatos de leyenda sobre la diosa. Los etnólogos han descubierto que el mito es constantemente descrito en los círculos espiritistas del culto a María Lionza. Sin embargo, es difícil encontrar una versión escrita del mito.
En este trabajo las versiones del mito que se mencionan se tomaron de la lectura que hace Girardi del mito de María Lionza, (s/fc.), que reseña como los más importantes y más aceptados por los devotos:
1
Maria Lionza fue una doncella Nívar, hija encantada de un poderoso cacique de Nirgua. El Chamán de la aldea había predicho que cuando naciera una niña de ojos extraños, ojos color verde agua, había que sacrificarla y ofrendarla al Dueño de Agua, al Gran Anaconda porque de no hacerlo así, vendría la ruina y la extinción de los Nívar. Pero su padre fue incapaz de hacerlo y escondió a la niña en una cueva de la montaña, con 22 guerreros que la vigilaban y custodiaban su salida. Ella tenía prohibido verse en los espejos de agua, pero un día una fuerza misteriosa adormeció a los guardianes y la bella joven salió de la cueva y caminó hasta el lago, descubriendo su propio reflejo en el agua. Ella estaba encantada con su visión. Así despertó al Dueño de Agua, al Gran Anaconda, quien emergió de las profundidades, enamorándose de ella y atrayéndola hacia si. En el lago, Maria Lionza y la poderosa serpiente celebraron una comunión espiritual y mística. Cuando su padre descubrió esta unión, intentó separarlos. Entonces la Anaconda creció, se hizo enorme, y estalló provocando una gran inundación que arrasó con la aldea y su gente. Desde ese día Maria Lionza se volvió la Diosa protectora de las Aguas Dulces, los Bosques y los Animales Silvestres.
2
Según Antolinez (1945), etnógrafo, hace mucho tiempo atrás la gente de Yaracuy (Jirjana), recibió un aviso o premonición de que una niña de ojos verdes iba a nacer. Eso se consideraba un alerta, porque sus ojos podrían ser una señal de malos tiempos por venir y, si veía su reflejo en el lago cercano, una monstruosa culebra podría salir de ella y traer muerte y destrucción. Bajo esta profecía, y justo antes de la conquista española, una niña de ojos verdes nació. Estaba destinada a ser sacrificada a la gran Anaconda, por el aviso recibido. El padre la salvó y la envió a un lugar secreto donde creció. Veintidós guardias la cuidaron en esa nueva casa y se encargaban enérgicamente de prevenir que la niña se acercara al lago. Un día los guardias se durmieron y ella se escapó de ellos. Fue al campo y encontró en su camino un bello lago, y con fascinación, vio su reflejo en el agua. Desde ese momento en adelante, ella tomó la forma de una anaconda y creció tanto que su cuerpo explotó y desbordó las aguas y trajo inundaciones al pueblo.
3
El Cacique, indio de Yaracuy, tenía una niña de ojos verdes deslumbrantes. Era una buena señal para la familia y la comunidad, que tanto necesitaban en los tiempos duros de la conquista española. A medida que crecía se convirtió en un amuleto de salvación para la comunidad. El nombre de la niña era Yara. Tupi, su madre, la llevó a la montaña donde permanecía a salvo bajo el cuidado de un regimiento de guardias. Sin embargo, la situación con los conquistadores españoles empeoró. El encanto de Yara le permitió convertirse en una diplomática para establecer conversaciones con los españoles, y la comunidad puso todas sus expectativas en ella como instrumento de paz. Se reunió con Ponce de León usando el nombre de María del Prado. La conversación fracasó y ella se retiró a la montaña donde desapareció y se mantuvo allá como una diosa.
4
Para 1920 el mito relataba a la diosa como una mujer blanca (Garmendia, 1980). María era hija de una pareja de españoles. Cuando tenía 15 años, desapareció mientras nadaba en un lago. Pero no murió. En cambio, se dice que fue rescatada por una Onza. A partir de entonces la Onza y María eran una unión, y por ello se le llama María de la Onza. Posteriormente el dialecto popular fusionó el nombre en María Lionza. Hay una versión similar a ésta, en donde María Lionza se llama María Concepción de Sorte, hija de unos españoles, quien creció entre animales del bosque, hasta que un día le atrajo una luz extraña y desapareció. Se fue al cielo y se unió a algunos indios que la hicieron reina y cabalga sobre una Onza.
5
Maria Lionza, hija de un español y una india caquetía, en su juventud tuvo 4 desapariciones; la más grave fue a los 14 años que se escapó porque su padre quería casarla en sus 15 años y ella no amaba a su esposo; su padre, al ver que no quería casarse, la encerró. Después de un largo tiempo ya era una hermosa mujer y le gustaba mucho tratar con los esclavos. A su padre no le gustaba eso y la hizo esclava también. El negro Felipe, que era como un padre para ella, la ayudó a escapar en la noche de San Juan y se fue montaña adentro; allí se le apareció un ángel y le dijo: estas tierras llevarán tu nombre, el pueblo te rendirá culto y el que pise estas tierras santas sin fe, será despojado de su cuerpo; y en ese momento quedó encantada cerca de un río.
6
María Lionza era hija de un español con una india (Mestiza) y se crió como una blanca criolla fiel creyente de Dios, Jesucristo y la Virgen Maria. Ella creció hasta cierta edad de la adolescencia. Su padre le arregló un matrimonio con otro español. Maria Lionza decidió escapar de este arreglo. Fue el Negro Felipe quien la ayudó a escapar y la llevó ante el indio Guaicapuro que se encontraba en la montaña. Él le enseñó todo sobre sus raíces indígenas... Cuando los españoles fueron a la montaña Guaicapuro la ayudó a escapar hasta la punta de la montaña. Es allí cuando ella fue encantada y elevada transformándose en la guardiana de la montaña y reina de todas las cortes espiritistas.
María Lionza no es la misma que María de la Onza. María de la Onza era hija de un cacique de Yaracuy; ella era una mujer bien formada a diferencia de María Lionza que era prácticamente una niña. María de la Onza fue violada por siete hombres y desde entonces ella juró vengarse y fue cuando apareció una Onza ante sus ojos, ella se montó sobre la Onza y es de allí que se la ve a ella sobre ese felino; en cambio Maria Lionza sólo tiene imagen junto a las otras dos potencias y se ve con ropas que usaban las Blancas Criollas de esa época.
Maria Lionza, acompañada del Negro Felipe y del Cacique Guaicaipuro conforma las "Tres Potencias". Ellos son la base fundamental de un cielo de deidades y espíritus divididos jerárquicamente en "Cortes".
Yara gobierna sobre nueve Cortes.







